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Suicidios en organizaciones chilenas
Por Ignacio Valdés Gutiérrez, Director e Investigador en Blue T Consulting. / ignacio@bluetconsulting.com
En la sociedad actual está primando el individualismo, una tendencia que también llega a los espacios laborales. Como consecuencia tenemos a trabajadores que no tienen soporte ni contención.

El año 2015 se registraron 414 casos fatales en organizaciones chilenas. De estos, 251 corresponden a accidentes en el trabajo (61%), mientras que 163 (39%) son de trayecto (Suseso, 2015). Si tratamos de indagar y preguntarnos cuántos de estos corresponden a suicidios, la respuesta es cero.

No obstante, estos datos no se escapan a la información recolectada por un grupo de investigadores franceses, quienes para acercarse a un estimado debieron realizar un exhaustivo análisis en las siguientes fuentes: certificados de defunción, seguros de seguridad social, información de reportes policiales y certificados de autopsia. Ellos estiman que, en promedio, son alrededor de 14 casos por año (Bossard, López y Cohidon, 2016).

El trabajo en Chile está cambiando, y eso ha significado que el trabajador se está perdiendo como individuo. Se está orientando su quehacer a un tema productivo, con todo el ritmo de presión que ello significa. El espacio de trabajo se ha vuelto vacío, donde, al parecer, todo lo que sucede ahí se invisibiliza; esta manera de vivir no es sana para la salud mental de los trabajadores.

En este sentido, este fenómeno ya está presente en diversas organizaciones. Por ejemplo, Transantiago ha contabilizado 32 casos de suicidio desde su implementación en 2007 hasta 2013, y Gendarmería -de acuerdo al registro que se tiene desde 2009 hasta 2012- ha contabilizado 24. De algún modo, esto puede explicar cómo los chilenos estamos viviendo día a día. Y si consideramos más indicadores que han aportado a nuestra investigación, se observa que más del 40% de las licencias médicas en trabajadores son por transtornos psiquiátricos. En otras palabras, “no nos duele el cuerpo, nos duele el alma”.


Sociedades individualistas

Las organizaciones no se están haciendo responsables de la salud mental de los trabajadores. Todos los problemas de las personas no se asocian a la organización del trabajo, aunque el suicidio ocurra en ese lugar. La lógica es la de la individualización: “Tú no estás enfermo por el trabajo, estás enfermo por ti mismo”. De esta manera, surge con fuerza la departamentalización y la no integración.

Ojalá que no se hable mucho, porque después, ¿quién se hace cargo? (Extracto entrevista Colectivo Panal, 2015). Cuando muere alguien en un puesto de trabajo, al parecer todo sigue igual. En muchas empresas no existen los espacios para procesar la muerte del compañero. Las personas quedan en un estado de piloto automático. Además, el grupo más cercano queda con la sensación de culpa, acerca del acto que se ha cometido. En este sentido, es tan precaria la preparación de quienes “lideran personas”, que en muchas oportunidades los pasillos son los únicos lugares donde estos temas se pueden abordar (Extracto entrevista Colectivo Panal, 2015).

De acuerdo a Loerbroks et al. (2016), en las sociedades individualistas, más que colectivas, prevalecen los intentos suicidas en trabajadores. Si consideramos el individualismo, las personas definen sus propios objetivos y aspiraciones, enfatizando su autonomía personal. Es decir, no existen redes de apoyo genuinas, ni en el trabajo, ni en la vida personal.

Los datos recopilados nos brindan una posibilidad para pensar si realmente las organizaciones chilenas proveen espacios de trabajo en que la colaboración y el pensamiento grupal puedan emerger como parte de una estrategia corporativa, que contribuya a la salud psicológica de los trabajadores. En estos espacios se pueden plantear problemáticas que se suscitan en el trabajo de manera grupal y no con responsabilidades individuales.

Para muchas empresas, es más abordable hacerse cargo de los “gritos que se escuchan en el río una vez al año”, mientras se realizan actividades de rafting, como parte de las estrategias para favorecer el “trabajo en equipo”, que brindar los dispositivos adecuados para plantear problemáticas asociadas a los roles organizacionales. Curiosamente, al desarrollar estas actividades, son los mismos trabajadores quienes piensan y crean estrategias.

Diciembre 2017
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