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Polvo y gases: riesgos que se respiran

Los riesgos por inhalación de agentes contaminantes son una problemática crítica, ya que muchas situaciones de exposición pueden llegar a generar incluso la muerte. A continuación, conoceremos cómo a través de normativas se previene el riesgo que implica la presencia de elementos como la sílice y los gases tóxicos.

Uno de los grandes riesgos en diversos sectores industriales es la exposición a elementos nocivos inhalables, por lo que esta problemática ha sido abordada tanto por normativas nacionales como por estándares mundiales. En nuestro país, las mayores causas de preocupación en este ámbito las representan las partículas derivadas de la sílice y los gases producidos por procesos, ambos con alto riesgo de muerte en los casos más extremos y que han sido abordados por la legislación actual.

Al respecto, cabe recordar que, debido a que el polvo de sílice era un componente presente en variados materiales industriales y de construcción, el Estado chileno adhirió al llamado de la Organización Mundial de la Salud (OIT) y su meta de eliminar la silicosis para el año 2030, tomando medidas para erradicarlo. Fue así como -teniendo como base un estudio de la exposición a la sílice realizado por el Instituto de Salud Pública- el Ministerio de Salud promulgó el Protocolo de Vigilancia del Ambiente de Trabajo y de la Salud de los Trabajadores con Exposición a Sílice.

A juicio de Rómulo Zúñiga, Especialista en Salud y Seguridad en el Trabajo de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), “este protocolo permite establecer el universo aproximado de trabajadores expuestos, identificar los rubros en los cuales estos se concentran, y uniformar las evaluaciones ambientales y exámenes de salud que realizan a los trabajadores los distintos organismos administradores de la Ley 16.744”.

El experto agrega que, de acuerdo a las metas estratégicas del protocolo y al aumento de cobertura de 30% para la vigilancia de trabajadores expuestos a este elemento –establecido en la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo-, se ha avanzado en incorporar a la vigilancia del ambiente de trabajo y de la salud de un creciente número de trabajadores.

En general, todas las empresas que tienen emisiones de polvo de sílice cristalizada están obligadas a hacer gestión del riesgo e implementar todos los requerimientos que establece el protocolo. A través de ellos, comenta Zúñiga, se puede destacar la identificación de todas las áreas, procesos, puestos de trabajo y tareas con trabajadores expuestos a polvo de sílice cristalizada, informar de los riesgos de esta exposición a los trabajadores, facilitar la realización de las evaluaciones ambientales y de la salud, e implementar las medidas de prevención y control de la exposición que sean necesarias.


Acciones contra la silicosis

En julio de 2006 se lanzó el Programa de evaluación externa de la Calidad de las prestaciones relacionadas con Silicosis (Peecasi), liderado por el Departamento de Salud Ocupacional del ISP. “Este es otro avance de gran importancia en cómo abordamos esta enfermedad, porque en el país no existía un programa para evaluar la calidad de las prestaciones médicas relacionadas con los exámenes radiológicos y espirométricos frente al riesgo de desarrollar silicosis.

Por lo tanto, no había conocimiento sobre la calidad de dichas prestaciones a nivel nacional”, menciona el Dr. Diemen Delgado, Especialista en Medicina del Trabajo y miembro de la Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo (Sochmet). De acuerdo al Dr. Delgado, el mencionado programa busca, entre otros objetivos, realizar las radiografías de tórax en centros adscritos al Peecasi, de forma de velar por el cumplimiento de lo contemplado en la circular 3/G40 y en la circular B2 N°32 en lo referente a que estos exámenes deben realizarse e interpretarse con la técnica OIT para neumoconiosis. “Además, al llevar a cabo las espirometrías en centros adscritos al Peecasi aseguraría su calidad, ya que este examen es un requisito para la evaluación médico-legal de los trabajadores con silicosis (Circular 3/ G40)”, especifica.

Actualmente, existe un nuevo impulso del Departamento de Salud Ocupacional del ISP de rediseñar las bases del programa Peecasi en conjunto con los organismos administradores de la Ley 16.744. “A 11 años del lanzamiento de la iniciativa, hoy existe un nuevo requerimiento de tomar la radiografía de tórax con técnica OIT en los lugares de trabajo, por lo que el desafío se torna más exigente”, considera.


Exposición a gases

La vía aérea también resulta ser la entrada de otros agentes nocivos, como los gases tóxicos que se producen por procesos industriales o en espacios confinados. En algunas actividades industriales, es habitual encontrar gases peligrosos para el trabajador, como monóxido de carbono, amoníaco, ácido clorhídrico, dióxido de azufre, formaldehido y ácido sulfhídrico, frente a los cuales la normativa considera acciones preventivas. Al respecto, el Dr. Juan Carlos Ríos, Director Ejecutivo del Cituc, indica que “dependiendo de los gases y de su concentración, estas sustancias pueden provocar desde irritación, dolor de cabeza y alteraciones cardíacas hasta la muerte (como en el caso del ácido sulfhídrico o el ácido cianhídrico)”.

Respecto a los límites permisibles para estos gases, el Artículo 57 del DS N°594 estipula que “en el caso en que una medición representativa de las concentraciones de sustancias contaminantes existentes en el ambiente de trabajo o de la exposición a agentes físicos demuestre que han sido sobrepasados los valores que se establecen como límites permisibles, el empleador deberá iniciar de inmediato las acciones necesarias para controlar el riesgo en su origen”. Por lo tanto, “todas las empresas que presenten en sus procesos el riesgo de exposición a gases tóxicos deben gestionar el riesgo e identificar a los trabajadores expuestos, evaluando su nivel de riesgo e implementando las medidas de prevención y control que resulten necesarias”, explica Zúñiga.


Medidas preventivas

Si bien este riesgo no manifiesta relevancia en cifras de accidentes ocurridos, los expertos concuerdan en que la gravedad de sus consecuencias (que incluso pueden resultar en la muerte), hace indispensable disponer acciones preventivas. “Hemos visto casos de muerte de trabajadores, como ha ocurrido por fugas de amoníaco en sistemas de refrigeración o por exposición a ácido sulfhídrico en fosas de tratamiento de residuos líquidos, por lo que no se puede bajar la guardia ante este riesgo”, enfatiza el especialista de ACHS.

Para el Director de Cituc, siempre es recomendable en estos casos tomar las medidas de prevención correspondientes, como la utilización de equipos adecuados, y considerar otras disposiciones técnicas, como ventilar las áreas o usar elementos de protección personal, cuando sea necesario.

En tanto, Zúñiga sostiene que resulta útil abordar el riesgo de exposición a un agente tóxico mediante algunos simples pasos:

1. La Identificación de la exposición al agente de riesgo en los procesos de la empresa.

2. Si el riesgo existe, se debe llevar a cabo la Planificación y Organización: definición de responsabi lidades, identificación de la documentación, procedimientos de comunicación, capacitación y autodiagnóstico.

3. Luego, se debe realizar una Caracterización, la que básicamente contempla individualizar a los trabajadores y puestos de trabajo expuestos, la forma en que se da la exposición y los sistemas de prevención y control existentes.

4. Posteriormente, se deben ejecutar las etapas de Difusión y Capacitación del personal involucrado, así como la Evaluación del Riesgo, la Implementación de Medidas y la Vigilancia de Salud.

Cada una de las acciones mencionadas radica finalmente en crear conciencia del riesgo y de la gravedad de sus consecuencias. En esta medida, Ríos concluye que “la acción más importante que se puede tomar es informar y capacitar a los trabajadores sobre los peligros asociados a los productos que manipulan o a los que se pueden ver potencialmente expuestos”.

Agosto 2017
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