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ERGONOMÍA EN LA OFICINA
La búsqueda de calidad de vida en el trabajo

Comúnmente se asocia el término “ergonomía” con trabajar sobre una silla reclinable, posar las manos en un apoya-muñecas y contar con una adecuada fuente de luz durante una jornada. Sin embargo, es mucho más que eso, porque entendida como el concepto integral que es, la ergonomía engloba factores ambientales, organizacionales, mentales y físicos, y busca la adecuada interacción entre las personas y su entorno laboral. Así y sólo así, explican los expertos, en un espacio de bienestar, es posible que un trabajador de su máximo potencial en el trabajo.

Cómo se define una oficina ergonómicamente correcta? Según Eduardo Valdés, Docente de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Mayor, es aquélla que cumple con todas las consideraciones de confort en el puesto de trabajo. Esto exige considerar variables ambientales como temperatura, ruido y calidad del aire; factores organizacionales, es decir, clima laboral y estilos de gestión; mentales, que se relacionan con el procesamiento de la información y el trabajo humano; y también físicos, como posturas, fuerza, movimientos repetidos y espacio de trabajo.

En términos concretos, Luis Fuentealba, Especialista en Ergonomía Senior de la Subgerencia Especialidades Técnicas de la ACHS, indica que un trabajador requiere un espacio de trabajo suficiente para realizar su tarea, lo que para la Organización del Trabajo (OIT), se traduce en una superficie de 4m2 por persona cuando las áreas son comunes. El problema es que en Chile no existen normas ni legislación relativa a estos temas, dejando libre el diseño en lo que se refiere a tamaño de oficinas.

Respecto a las características del ambiente, el especialista de la ACHS señala que la temperatura ambiental debe fluctuar entre 20 y 24°C en invierno y entre 23 y 26°C en verano, con una humedad de 30 a 40% y niveles de ruido menores o iguales a 55 decibeles. “Además, es necesario que se eviten posturas estáticas y procurar un ambiente de trabajo que considere relaciones interpersonales armónicas dentro de un buen clima laboral”, agrega.

Como sostiene Victoria Ratinoff, Presidenta de la Sociedad Chilena de Ergonomía, SOCHERGO, una oficina ergonómicamente correcta es integral, considera acciones, movimientos y desplazamientos, previendo y proponiendo condiciones ergonómicamente adecuadas de acuerdo a normas internacionalmente validadas, y a la antropometría de cada usuario en particular, de modo de adaptar el trabajo al hombre y no el hombre al trabajo. Esta fórmula -asegura- redunda en mayor eficiencia, eficacia y productividad, en un ambiente libre de riesgos para la salud física y psíquica de los trabajadores.


Salud y productividad


El National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH) de Estados Unidos, señala que el 75% de las personas que trabaja en oficinas manifestarán dolencias musculoesqueléticas localizadas en la zona de la espalda y las extremidades superiores principalmente y, en segundo lugar, molestias visuales. Por lo anterior, Rodrigo Pinto, Kinesiólogo y Especialista en Ergonomía Senior de la Subgerencia Especialidades Técnicas de la ACHS, indica que la principal consecuencia en la salud del trabajador se asocia a molestias musculoesqueléticas, como por ejemplo, lumbago; así como de cefaleas generadas por un entorno ambiental inadecuado.

Pero eso no es todo. Fatiga, disconfort y enfermedades físicas y psíquicas son algunas de las consecuencias que sufren los trabajadores que no cuentan con elementos ergonómicos en su lugar de trabajo. Esto, según Victoria Ratinoff -quien además es Premio Nacional de Ergonomía y Secretaria de la Comisión Ergonómica Nacional CEN, de la Superintendencia de Pensiones- disminuye la eficiencia y llevan a la desmotivación, la que a su vez afecta la producción y el clima laboral. “El confort físico, que afecta al sistema músculo-esquelético, puede conllevar a alteraciones funcionales como, por ejemplo, alteraciones del sueño, trastornos psicológicos y modificaciones en las relaciones laborales”, afirma.

Definitivamente, a juicio de Rodrigo Pinto, existen consecuencias a nivel social y otras que afectan directamente la productividad de la empresa. “Un trabajador sano es un trabajador más productivo, con menor riesgo de enfermedades y accidentes, lo que repercute en una mejor calidad de vida familiar y laboral. En este sentido, la Ergonomía busca la protección del trabajador, un entorno laboral más seguro, lo que a su vez permite una mayor productividad y calidad. Esto último, producto de la reducción de licencias médicas, tiempos perdidos, reorganización del trabajo, disminución de accidentes y enfermedades profesionales”, explica.


Una inversión inteligente


Para los expertos en ergonomía, cuando los principios de esta ciencia moderna son aplicados al trabajo, es posible reducir los índices de ausentismo y siniestralidad, mejorar el rendimiento y productividad de los trabajadores y su calidad de vida. Estos objetivos, indica Victoria Ratinoff, se ven contablemente reflejados en la última línea del balance de las empresas.

Luis Fuentealba coincide con esta opinión y sostiene que la implementación ergonómica es una inversión, lo que se fundamenta esencialmente en que una empresa que invierte para generar puestos de trabajo bajo estándares ergonómicos tendrá como consecuencia trabajadores sanos, motivados y más productivos. “Bajo esta perspectiva, un puesto ergonómico no constituye un gasto, sino una inversión”, recalca.

Esto ha llevado a que la alta gestión de las empresas requiera orientaciones técnicas y apoyo especializado para el rediseño de sus actuales puestos de trabajo o en el diseño de los nuevos. Acciones de este tipo, indica la Presidenta de Sochergo, generan políticas que deben ser implementadas como un conjunto de soluciones aceptadas por trabajadores capacitados, de manera que puedan comprender la relevancia que esto tiene para su beneficio personal y el de la compañía en la que trabajan.

En opinión de Eduardo Valdés, hoy existe más conciencia de los beneficios de ambientes laborales ergonómicos, lo que ha dado paso a la generación de discusiones en torno al tema y a que la ergonomía forme parte importante de las políticas de las organizaciones. No obstante, temas como la burocracia excesiva arraigada dentro de algunas compañías y relaciones laborales complejas entre jefes y subordinados, nubla los beneficios que proyecta la implementación de una estrategia ergonómica en las empresas.

Así lo señala Victoria Ratinoff, cuando explica que dado que la información de las partes involucradas es desigual, requiere un interés que lleve a tomar conciencia de la relevancia de las condiciones de trabajo en general, de manera que redunden en un beneficio compartido entre empleado y empleador.

Efectivamente, como recuerda el ingeniero civil de la ACHS, “en Chile la Ergonomía es una disciplina emergente; es decir, la importancia de los beneficios de tener puestos de trabajo con estándares ergonómicos es considerada sólo por una parte de las empresas”.

En el contraataque, las iniciativas gubernamentales están dirigidas a generar conciencia sobre la importancia de gestionar los riesgos ergonómicos a nivel de empresas y trabajadores, es decir, lograr identificar, evaluar, controlar y verificar las medidas implementadas, apoyándose para esto en la Ley 20.001, DS N°63 y N°4, y en la Ley 19.404, entre otras normativas.


“Re-evolución” en la oficina


Una señal que indica que la ergonomía es una tendencia en pleno desarrollo es, como explica el académico de la Universidad Mayor, que “hasta hace algunos años, sólo se podían encontrar elementos ergonómicos fuera del país, y había que importarlos; mientras que ahora hay empresas del medio local que cuentan con la misma tecnología”.

Para Victoria Ratinoff, la ergonomía es una clara consecuencia de la evolución radical experimentada en el mundo del trabajo. A su juicio, la “tecnificación de la oficina” debe llevarnos al reconocimiento de la evolución y ampliación crecientes del ámbito personal y material del concepto de seguridad, higiene y salud de los empleados.

Señala que hoy, el cambio en materia de seguridad consiste fundamentalmente en la aparición, junto a la protección de las lesiones puramente corporales, de una protección frente a riesgos de caracteres bien distintos: psicológicos, psicosomáticos y ambientales, que trascienden incluso el propio puesto de trabajo. “Este largo proceso de mecanización, automatización e informatización del trabajo, ha desembocado en una ‘industrialización del trabajo de oficina’, lo que hace urgente poner atención a las condiciones de trabajo, que debe considerar bajo una óptica rigurosa de seguridad numerosos aspectos que podrían contribuir a un mayor bienestar de las personas, como sus instalaciones, el espacio de trabajo, el ritmo de la labor, el mobiliario y su disposición, los efectos de la luminosidad y deslumbramientos, las interrupciones no planificadas, la atención a varios clientes a la vez, el aislamiento”, reflexiona.

De acuerdo a su opinión, el aumento de los trabajadores de oficina no se ha correspondido con un aumento apreciable en la consideración de sus condiciones de seguridad y, en algunos casos, ni el mismo empleado da especial relevancia al tema, ante el que no está sensibilizado. Afortunadamente, la influencia de la “humanización” del mundo del trabajo le ha dado una relevancia diferente a la protección contra los riesgos mecánicos -que, asegura, existen y existirán siempre- abarcando aspectos que produzcan una mejora de la calidad de vida.

Para Rodrigo Pinto, no cabe duda que el desarrollo de los productos ergonómicos apunta cada vez más a generar una mejor relación entre el trabajador y su entorno de trabajo. Señala que en la actualidad, la ergonomía es considerada en países desarrollados desde la fase conceptual de un proyecto, lo que implica una mejor adaptación de las personas a ellos, evitando que las empresas actúen en forma correctiva y disminuyendo los costos generados por un mal diseño.

Las organizaciones que impulsan la ergonomía en nuestro país esperan que esta forma de hacer las cosas llegue pronto a las empresas chilenas, y pase a formar parte de su cultura organizacional de manera definitiva.

La oficina ergonómica

Diseño, antropometría y ambiente físico son elementales para el diseño de cualquier puesto de trabajo.

La iluminación: debe ser adecuada a la tarea que se realiza, recomendándose niveles entre los 300 y 500 lux, de color blanco frío a luz fría y rendimiento cromático de al menos 80.

Silla: se aconseja que sea regulable en altura, con apoya brazos ajustables para una mejor adaptación, con respaldo regulable en altura, buen soporte lumbar, asiento ajustable en su inclinación, de material que permita la disipación del sudor y bordes redondeados.

Escritorio: debe disponer de una superficie de 1.2 a 1.8 m2 y una profundidad entre 70 y 80 cm, bordes redondeados y color mate (café madera u otro similar) no brilloso.

Monitor: la pantalla de visualización de datos debe ser regulable en altura para obtener una correcta postura a nivel cervical, donde el eje visual coincida con el borde superior de la pantalla.

Accesorios como apoya pies regulables, pad mouse, apoya muñecas y atril de soporte para documentos, entre otros.
A estos elementos se suma la necesidad de contar con un buen clima laboral, que junto a la interrelación entre trabajadores supervisores y gerencias definen la calidad de vida laboral.

Marzo 2013
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Comentarios acerca de este artículo
luis alfonso segura equipamiento interior (05/07/2018)

interesante.. pero quien es el autor de este artículo.. ?

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