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2022: el año clave para la industria de Energía
Por Mariana De Pablo, Directora Ejecutiva de Accenture Chile.
En estos días, el sector Energía está enfrentando importantes desafíos que requerirán una transformación profunda de las empresas participantes. Esto, con el objetivo de no solo consolidar su crecimiento, sino su supervivencia. En esta columna, revisamos las tendencias que están cambiando el entorno de la industria energética.

La década de 2020 será decisiva para la industria energética. Esto se debe a que la transición se ha acelerado y los cambios estructurales -en particular los relacionados con la rentabilidad financiera y la sostenibilidad- se han acelerado a un ritmo constante. El entorno en el que operan las empresas de energía está cambiando permanentemente y deben adaptarse. En este contexto, hay cinco tendencias que el sector deberá visualizar.


1. La transformación del negocio principal

Hoy la industria energética está comprimiendo sus transformaciones digitales, debido al retorno que significa. En 2019, un estudio de Accenture concluyó que el 10% de las mejores empresas en transformación digital generaban el doble de valor que las rezagadas, una brecha que se ha ampliado de 2X a 5X, producto de la pandemia.

Este año todas las empresas energéticas deberán adoptar los avances tecnológicos como catalizadores y facilitadores de un cambio rápido. Se trata de adoptar un enfoque más amplio para aprovechar todo el potencial de las tecnologías digitales. Crear empresas ágiles e inteligentes basadas en la nube, los datos y la inteligencia artificial (IA). Utilizar la tecnología para desmantelar los silos organizativos, conectar la empresa y tomar mejores decisiones, de forma más rápida y basadas en el análisis.


2. Enfoques más dinámicos para la asignación de capital

Este año las empresas deben aclarar el papel que desean desempeñar durante y después de la transición energética y escalar activamente nuevos modelos para impulsar la diferenciación y el crecimiento futuro. Se necesitan grandes inversiones no sólo para lograr la rotación requerida, sino también para satisfacer las necesidades de un sistema energético que seguirá creciendo. De hecho, según cálculos de Accenture, el éxito de la transición a un nuevo sistema energético requerirá inversiones de capital de más de 100 billones de dólares de aquí a 2050.

La naturaleza y el alcance de las inversiones de cada empresa dependerán, por supuesto, de su papel en el futuro energético. Pero, independientemente del arquetipo que elijan, todas las organizaciones tendrán que ser capaces de asignar su capital de forma más dinámica y acertada. Dado que las tecnologías, las fuentes de energía y las vías de demanda evolucionan con tanta rapidez, las empresas energéticas ya no podrán planificar el capital a largo plazo. Tendrán que comprimir considerablemente sus ciclos de planificación, de años (o incluso décadas) a meses.


3. La colaboración

Ante la creciente necesidad de nuevas soluciones e innovaciones energéticas, 2022 puede ser el año en que veamos a las empresas energéticas pasar de las colaboraciones selectivas a las asociaciones ilimitadas con otros dentro y fuera del sector, incluidos los clientes y los proveedores. Una tarea que podría beneficiarse significativamente de la colaboración ampliada es la formación de métricas creíbles en materia medioambiental, social y de gobernanza (ESG). Hoy las nuevas tecnologías son un gran aliado para reducir las emisiones y cumplir con los objetivos ESG.


4. La preparación de las personas

La transformación que se está produciendo en el sector requiere de una nueva fuerza laboral. En 2022, la industria debe capacitar a sus trabajadores para crear nuevas soluciones energéticas y construir su ventaja digital. Deben impulsar habilidades entre sus colaboradores para pasar más rápidamente de la experimentación, a la ampliación de las innovaciones en áreas como la captura, el uso y el almacenamiento de carbono, el hidrógeno, los combustibles sostenibles y el almacenamiento.


5. La ciberseguridad

Las transformaciones de las empresas energéticas dependerán cada vez más de las nuevas tecnologías, como el Internet de las cosas (IoT). Por desgracia, su dependencia de estas nuevas tecnologías las expone a más amenazas ciberné- ticas. En 2021, el costo de la industria energética por cada violación de datos superó los 4 millones de dólares en promedio.

La buena noticia es que la ciberresiliencia es lo más importante para los CEOs de la industria, y el principal objetivo de sus inversiones digitales. En 2022, las empresas seguirán implementando soluciones innovadoras como la gestión de identidades autónomas para disminuir su riesgo. Para esto es fundamental migrar sus infraestructuras de datos a la nube.

Hoy las empresas energéticas tienen la oportunidad de convertirse en organizaciones ágiles, capaces de soportar cualquier condición económica o de mercado que se les presente. Y pueden acelerar la creación de un sistema energético que sea seguro y sostenible. En resumen, 2022 es el año para consolidar su relevancia y preparación para el futuro.

Marzo 2022
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