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CABLES LIBRES DE HALÓGENOS Y NO PROPAGANTES DE LLAMA
Transmitiendo seguridad en las instalaciones eléctricas
Por Equipo de Prensa de Revista ElectroIndustria
La combustión de materiales halógenos provoca una gran cantidad de humos corrosivos, tóxicos y opacos. Los cables con aislamiento libre de halógenos, en tanto, no contienen ninguno de esos elementos y se comportan mucho mejor en caso de incendio que el PVC, teniendo características eléctricas y mecánicas muy similares.

Gran parte de los incendios (o amagos de estos), es producida por instalaciones eléctricas defectuosas. En el caso de que una bodega, taller u otra edificación sea afectada por una condición de emergencia, la existencia de cables con chaquetas de PVC puede impactar seriamente en la cantidad de heridos, e incluso de fallecidos. A diferencia de estos cables convencionales, los cables libres de halógenos (también conocidos por sus siglas en inglés “LSZH”, de “Low-Smoke, Zero-Halogen”), al combustionar, no generan gases tóxicos, gracias a las características del material aislante. Además, al ser la mayoría de ellos no propagantes de incendios, las flamas se autoextinguen en un breve tiempo.

En caso de un incendio, los cables LSZH emiten una cantidad reducida de humos claros, lo que permite mantener la visibilidad para evacuar rápidamente a las personas atrapadas. “Esto garantiza que los recintos donde están instalados estos productos sean de fácil evacuación sin que se afecte la salud de los usuarios en el caso de una emergencia”, sentencia Juan Carlos Herrera, Supervisor de Control de Calidad en General Cable.

Adicionalmente, su combustión no produce sustancias tóxicas (como Flúor, Cloro, Bromo y Yodo), evitando el efecto nocivo, incluso mortal, que pueden causar dichos gases ácidos que se desprenden de las chaquetas de los cables y conductores normales mientras se queman. A su vez, tampoco emiten ácido clorhídrico, que corroe los equipos electrónicos. “Dado que están diseñados para la seguridad, en caso de haber un incendio, un conductor con estas características permitirá evacuar a las personas y salvar vidas”, afirma Carlos Vásquez, Subgerente de Ventas Minería, Industria y Proyectos de Covisa.

Rodrigo Molina, Director Comercial en Top Cable Chile, asegura que los cables RZ1-K (AS) –como se denominan los libres de halógenos y no propagadores de incendio-, además de cumplir con la normativa actual, poseen ventajas en cuanto a flexibilidad (Clase 5), muy buen rendimiento eléctrico en instalaciones interiores y exteriores, y buena resistencia a temperaturas máximas (90°C) y mínimas (-40°C), así como a impactos, ataques químicos y rayos UV. “Las cualidades descritas permiten que el cable pueda ser instalado al aire libre, enterrado y entubado. Todo esto permite una mayor vida útil de la instalación eléctrica”, enfatiza.

Además del ensayo de no propagación de la llama que se hace con un quemador de 1 kW, los cables libres de halógenos deben superar el ensayo de no propagación del incendio que es mucho más severo, pues se lleva a cabo con un quemador de 20 kW. “En este sentido, la prueba demuestra que, cuando arden, estos cables no emiten humos opacos y por lo tanto, permiten que los ocupantes del local en el que se ha producido el incendio puedan encontrar la salida con facilidad”, explican Jeniffer Serrano y Daniel Castro, Product Managers en Vitel Energía. “Los gases que generan tampoco son ácidos: no causan quemaduras -facilitando de este manera la evacuación del local incendiado- ni ocasionan daños en equipos electrónicos”, añade.


Normativa

Por dicha razón, la norma NCh 4/2003 que rige las instalaciones eléctricas de baja tensión (y que aún está vigente) y la resolución exenta SEC N°960 de 2011, establecen que los productos eléctricos deben certificarse de acuerdo a protocolos de seguridad: PE N°2/16 (cable RZ1), PE N°2/17 (RZ1-K), PE N°2/18 (H07Z1- U), PE N°2/19 (H07Z1-R) y PE N°2/20 (H07Z1-K). Estos protocolos son los que aplican a cables libres de halógenos, en base a normas europeas IEC en sección o calibres milimétricos.

“En la industria minera, se recurre principalmente a las normas americanas ICEA. Hay que considerar que las empresas de este sector tienen -por lo general- sus propias especificaciones de productos, por lo que normativamente existe cierta diversidad entre las distintas compañías mineras, pero la mayoría utiliza como base el estándar estadounidense”, aclara Herrera.

Vásquez añade que todo cable que requiera certificación debe cumplir con los protocolos de certificación emitidos por la SEC para los controles de fabricación de los conductores. “Para el caso de cables tipo H07Z1, se exige la aplicación de la norma UNE 211002:2008, y para los conductores RZ1 se exige la aplicación de la norma IEC 60502-1:2009”, detalla.

Debido a interpretaciones erróneas de la norma chilena, la Superintendencia (mediante Oficio Circular 4979 de 2010) aclaró el carácter obligatorio del uso de estos cables en lugares de pública concurrencia. “Desde 2014 comenzó a regir la certificación obligatoria de cables libres de halógenos con los estándares RZ1-K (AS) y H07Z1-K, bajo protocolos y norma IEC como UNE”, explica Molina.


Recomendaciones

El pasado 10 de mayo de 2012, la SEC emitió el Oficio Circular N° 4979, donde se indica el uso de cables libres de halógenos con carácter obligatorio en recintos considerados en el punto 4.1.24 de la norma NCH 4/2003 como “local de reunión de personas”, considerando como tal todo sitio cerrado en que más de 25 personas estén presentes por lapsos superiores a 15 minutos.

“En general, consideramos que se deberían incluir en todo espacio público o lugares de gran concentración, pero a su vez sería importante utilizar este tipo de cables en ductos o lugares cerrados por un tema de seguridad y protección, ya que existe un riesgo por incendio y/o gases tóxicos”, precisa Vásquez.

Herrera remarca que las minas subterráneas requieren de productos de los más altos estándares para garantizar la continuidad y seguridad de las operaciones, “por lo que cada vez es más común encontrar cables de potencia con cubiertas libres de halógenos en la minería”.

Para Jeniffer Serrano y Daniel Castro, estos cables se recomiendan para instalaciones en las que se requieran cables resistentes al incendio, que no emitan gases tóxicos y corrosivos, pero que pueden instalarse “en cualquier otra ubicación donde actualmente se instalan unidades de PVC, ya que aportan una seguridad añadida a las instalaciones”.

A juicio de Molina, otro factor a considerar es que las canalizaciones y accesorios no metálicos deben tener características similares a los cables; es decir, en caso de combustión, deberán ser autoextinguibles, no emitir gases tóxicos, estar libres de materiales halógenos y emitir humos de muy baja opacidad. “Elementos como tubos, cajas de paso, curvas o tableros, componen el listado de partes de una instalación libre de halógenos que se debe considerar para dar cumplimiento a este concepto”, señala.


Criterios

En el mercado existe una diferenciación en el precio de los cables libres de haló- genos respecto a los convencionales (con cubiertas de PVC). Sin embargo, su uso extensivo ha generado una reducción en los costos de materias primas y de manufactura, haciendo que la diferencia se disminuya cada vez más, propiciando el uso de estos conductores más seguros a precios accesibles para el proyecto.

“El principal criterio de selección en el ámbito técnico es la capacidad de corriente y la tensión o voltaje al que será sometido el producto en una instalación eléctrica”, señala Herrera. “Además, hay otras variables a considerar, como cables sectoriales, cubiertas con tecnología extra deslizantes (XD), y conjuntos de triconductores para instalaciones domiciliarias”, añade.

Si bien es cierto que el precio es un factor al momento de la compra, de acuerdo a Vásquez no es lo más relevante. “Lo importante es elegir un producto de calidad y de una marca de respaldo que le dé garantías que su cable no tendrá inconvenientes en el tiempo y, por tanto, no genere posteriormente un costo mayor en su inversión o con su mandante (por cambios, reinstalación, etc.)”, sostiene.

Para Molina el criterio primordial es cumplir con la certificación SEC para que se puedan comercializar en el mercado chileno. “Si bien el precio es una variable importante, es solo una parte a considerar en la ecuación, pues lo que importa finalmente es que la oferta de valor, en su totalidad, sea competitiva; en otras palabras, que reúna buen precio, disponibilidad, servicio, entre otras variables. Lo que necesita el mercado es obtener niveles de satisfacción más allá de un valor monetario”.

Mayo 2019
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