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TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN
La llave que la industria necesita

El listado de ventajas que tiene llevar las tecnologías de información al piso de planta es largo y abultado. Las empresas productivas saben que permiten disponer de información en línea a nivel de toda la organización y reducir los costos administrativos, pero aun así se frenan antes de dar el paso definitivo hacia su implementación. ¿Cómo saltar esa barrera? Expertos del mundo de la automatización dan pistas sobre cuál es el mejor camino para automatizar los procesos y alinearlos con los objetivos del negocio.

Sobran argumentos para defender la idea que la tecnología tiene un papel irreemplazable en el área de procesos, en especial si se trata de sintonizar los niveles de productividad de una planta con los objetivos del negocio. Para Lucía Pinto, Presidente del Comité de Automatización de la Asociación de Industrias Eléctricas y Electrónicas, AIE, las Tecnologías de Información (TI) permiten contar con información en línea y a nivel de toda la organización, reducen los costos administrativos, proporcionan seguridad de la información (al no haber manipulación de los datos por parte de terceros) y facilitan tomas de decisión ágiles y oportunas.

Pero hay más: “Los sistemas tecnológicos integrados a los procesos hacen posible la visualización de variables críticas, como tiempos improductivos, planificación de la producción on line y cálculo de los incentivos, entre otros elementos”, explica la profesional.


La operación bajo control

Según Claudio Cubillos, Académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Presidente de la Sociedad de Computación de IEEE en Chile, la posibilidad de automatizar los procesos y contar con información en línea, son dos beneficios relevantes de la tecnología disponible hoy, lo que permite tener un control superior sobre la operación. “Otras ventajas de segundo orden, pero no por ello menos importantes, son la capacidad de integrarse y compartir información con otras unidades, incluso más allá de la propia organización; e integrarse horizontalmente dentro de la cadena con proveedores y distribuidores”, detalla.

A juicio de Ariel Pérez, Gerente Regional Sudamérica, División Minería y Metales International Society of Automation, mejorar la productividad de la industria es el motor que ha puesto a las tecnologías de información en la mira. Explica que aunque muchos pisos de planta ya cuentan con sistemas de control, las empresas están entendiendo que es necesario dar un paso más e implementar plataformas MES (Manufacturing Execution Systems); sistemas de información que residen en la propia planta e integran el sistema de información de gestión empresarial -ERP-, los sistemas de supervisión -SCADA- y de control de planta. “Permiten hacerse cargo expresamente de la productividad. Porque ya no se trata solo de transferir tal o cual tipo de información para hacerla visible a nivel de las gerencias, sino de tener información que es relevante para tomar acciones inmediatas que afectan la productividad”, sostiene.

Para el representante de ISA, la instrumentación de campo se está conectando poco a poco a los sistemas de control y están dejando de ser dispositivos aislados. Así, la información necesaria para la operación se hace visible, incluyendo en algunos casos registros históricos y monitoreo remoto. Lo que falta, a su juicio, es enlazar la información de la producción con la del negocio, que hasta ahora siguen siendo dos mundos separados.


Un potencial frenado

Distintos proveedores del mercado local ofrecen elementos de control que pueden vincularse a sistemas informáticos, tanto para el registro de las variables del sistema como para el monitoreo remoto de los procesos. Sin embargo, las empresas no se deciden a invertir en este tipo de implementaciones. Al menos, no de manera masiva.

Existe miedo, incertidumbre e incluso falta de información respecto del resultado final de este tipo de iniciativas. Prueba de eso es que, a pesar del interés creciente por llevar información de procesos a sistemas informáticos, este requerimiento no forma parte de los planes de inversión de las compañías. Es una necesidad, pero no un requisito para existir.

Esta indefinición es la gran responsable de que la oferta y demanda por tecnologías y sistemas no desarrolle su potencial. En opinión de Claudio Cubillos, la baja demanda por este tipo de soluciones repercute en que exista poca oferta, lo que a su vez genera soluciones de costo relativamente altas. Estas frenan el ingreso de nuevos clientes y con ello, el mercado se mantiene pequeño. A todas luces, un círculo vicioso.

“Si incluimos la variable tamaño de la empresa, este círculo se refuerza. Las soluciones world class están fuera de alcance de la Pyme, y aunque los sistemas nacionales son menos costosos, también pueden ser más riesgosos. En el caso de las grandes empresas, por el riesgo que significa optar por una solución nacional -que si bien puede ser más adaptable a la realidad de su organización-, optan por soluciones extranjeras ya probadas, aunque su implementación puede terminar en un resultado de escaso éxito. De ahí la existencia de muchas empresas partners o representantes de proveedores TI extranjeros en Chile; porque si bien existe capacidad local para desarrollar soluciones (sobre todo ligado a centros de I+D+I en universidades y en el ámbito privado), optar por sistemas extranjeros es más viable y a la vez un fuerte freno al desarrollo de soluciones a nivel nacional”, detalla el académico.


Eficiencia: Un objetivo primordial

Muchas empresas necesitan implementar Tecnologías de Información para resolver problemáticas propias de su negocio; específicamente, como indica Cubillos, con el objetivo de aumentar el control sobre los procesos y con ello su eficiencia, para finalmente lograr mejorar su competitividad.

La demanda es real, especialmente para aquellas que buscan conectar la información de producción con la información de negocios. Según Pérez, existe mucho interés en aquellas compañías que tienen una cultura de mejoramiento continuo de sus operaciones, como por ejemplo las empresas multinacionales, quienes compiten no solo con sus rivales de la industria, sino también con las plantas de su misma empresa, ubicadas en otros países. “Para ellas, cada punto de productividad cuenta y hace la diferencia entre cerrar una planta en un país o potenciarla, para absorber la demanda de otros mercados”, recalca.

Mientras tanto, en otros sectores aún no están dispuestos a pagar el costo. En opinión del representante de ISA, aunque en el sector minero existen los recursos, “los beneficios de la tecnología no se aprecian; probablemente porque los márgenes del negocio son todavía muy altos”, sostiene.

En las demás industrias, las barreras que dificultan la implementación de sistemas TI en la planta son recurrentemente las mismas. Lucía Pinto indica que está la restricción de presupuesto, el insuficiente nivel de seguridad de algunas soluciones, la dificultad para visualizar el retorno de la inversión y las restricciones del área informática a implementaciones que impliquen conectividad abierta con otros sistemas. En el caso particular de las soluciones MES, calificadas como el puente entre sistemas de control y sistemas TI, muchas no tienen la madurez necesaria y requieren robustez para transferir correctamente los datos del proceso a los sistemas de gestión.


Datos, inteligencia y negocio

Antes de invertir en sistemas del tipo MES o en soluciones de TI en general, las empresas deben tener claridad sobre qué harán con la información de sus procesos. “La información debe tener un propósito, por ejemplo identificar las causas de paradas más recurrentes o con mayor duración, para minimizar los factores que las provocan”, recomienda la representante de AIE.

Después, es preciso escoger un proveedor de tecnología con el que sea posible establecer relaciones de largo plazo, porque la contraparte no da lo mismo. Según el Presidente de la Sociedad de Computación de IEEE en Chile, partir con proyectos piloto para luego escalarlos a nivel de planta, es muy útil para reducir los riesgos inherentes al proyecto y minimizar el rechazo al cambio que toda nueva incorporación de TIC genera en las organizaciones.

Sin duda, es necesario eliminar toda incertidumbre respecto al nuevo sistema, informando a la organización cuál es el objetivo de su puesta en marcha y difundiendo los beneficios que la empresa espera obtener con este proyecto de incorporación de TIC.

Asimismo, se requieren muchas habilidades en el manejo de conocimientos específicos y en experiencia; algo que en opinión del profesional de ISA, no es natural ni automático en los expertos de TI ni tampoco en los especialistas en sistemas de control. Ariel Pérez aconseja apostar por implementar sistemas de éxito probado y también atreverse a ser el primero. “El premio a ese riesgo puede tener resultados excepcionales”, asegura.

Noviembre 2013
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