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Construcción y habitabilidad
Los pasos de Chile hacia una mejor
aislación térmica y acústica
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La entrada en vigencia de la norma térmica y acústica está provocando cambios importantes en el mercado de la construcción. Las empresas constructoras están respondiendo a la tendencia mundial de considerar la aislación térmica y acústica en los procesos de diseño y edificación, mejorando el estándar de habitabilidad y confort de casas y edificios. Las personas, por su parte, están atentas al costo de mantención de sus viviendas a largo plazo y muchas se muestran dispuestas a pagar más para reducir el gasto en calefacción y los índices de contaminación acústica al interior de sus hogares. Sobre la reglamentación térmica y acústica actualmente vigente y sus efectos, conversamos con destacados organismos e instituciones, en el desayuno organizado por Revista EMB Construcción.

Leonardo Dujovne,
MINVU
José Pedro Campos,
Instituto de la Construcción
José Núñez,
Cámara Chilena de la Construcción
Claudio Poo,
IDIEM
Jaime Delannoy,
Universidad Tecnológica Inacap
Paula Olivares,
Instituto Nacional de Normalización

En materia de aislación térmica y acústica la norma chilena avanza a paso firme. Ya desde la década de los noventa surgió el criterio de mejorar la calidad y los estándares respecto a las condiciones de habitabilidad. A partir de esa ‘idea fuerza’ -muy objetiva por lo demás, a juicio de Leonardo Dujovne, Arquitecto de la División Técnica del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, porque existían problemas no menores asociados a estos temas- se impulsan modificaciones en la ordenanza para establecer valores con requerimientos mínimos desde el punto de vista térmico y acústico.

A principios del año 2000 se comienza a trabajar en ambas iniciativas. En la norma térmica se invitó a participar al Instituto de la Construcción y otras entidades, y en el tema acústico se conformó una mesa de trabajo multidisciplinaria para establecer un estándar de base en cuanto a este tipo de condiciones.

La norma térmica, que está implementada en dos de las tres etapas que contempla, establece requerimientos para el envolvente de la vivienda. La primera etapa entró en vigencia en marzo de 2000 y consideró cubierta y techumbre; a juicio de José Pedro Campos, Director Ejecutivo del Instituto de la Construcción, bastante acorde a los estándares internacionales europeos y norteamericanos, si se cotejan condiciones climáticas comparables con las exigencias en Chile. Desde esa época y hasta el 2006, se trabajó para incorporar el resto de la vivienda: muro, pisos ventilados y superficie vidriada. Entró en vigencia el 2007 y establece estándares mínimos de aislación térmica para cada uno de los componentes. Aquí, sin embargo, en opinión del ejecutivo del Instituto de la Construcción, estamos bastante lejos de las normas europeas y norteamericanas, principalmente, como indica, "porque aislar muros tiene un costo mucho más alto que aislar techumbres. Y en ventanas también estamos distanciados del los estándares implementados en países más desarrollados".

En los aspectos acústicos se establece como primer tema requerimientos de atenuación de ruido entre vecinos, determinando elementos constructivos capaces de dividir de manera eficiente una vivienda de otra; específicamente muros medianeros y losas.

 

La norma en la obra

Gracias a esta iniciativa, hoy, sin duda, a juicio del profesional del MINVU, estamos mejor que hace una década, y el objetivo próximo es apuntar a que en la construcción se garanticen condiciones térmicas y acústicas que aseguren un estándar de habitabilidad mínimo. "Esta ordenanza está orientada bajo requerimiento; no es un código que indique cómo construir, por lo tanto, se establecieron rangos básicos que -idealmente- deben ser superados", señala.

Como recalca José Núñez, Arquitecto de Coordinación Técnica de la Gerencia de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, la reglamentación térmica establece solamente un piso, y eso lo saben las empresas constructoras, por lo tanto, mientras no sea una exigencia, no es fácil mejorar esos índices. "Al momento de pedir un permiso municipal de construcción, la empresa constructora presenta un proyecto y se afirma que se va a cumplir con la reglamentación térmica, pero es un proceso que sólo se basa en la buena fe", sostiene.

Entre lo que dice la norma y lo que efectivamente se hace, existe un trecho importante. Según José Pedro Campos, los estándares térmicos implementados dependen del objetivo que se quiera conseguir: más o menos ahorro en calefacción, con sus consiguientes costos y nivel de contaminación. "No hay que olvidar que la contaminación ambiental interior y exterior, y el consumo de energía están íntimamente vinculados a las exigencias de aislación térmica. Lo que se ha hecho es evaluar lo óptimo en esos términos para la realidad chilena", afirma.

El proceso de internalización de la norma rige para todo tipo de viviendas y, por lo tanto, impacta a todo el sector construcción. Sin embargo, de acuerdo a la opinión de Claudio Poo, Ingeniero Acústico de la Sección Habitabilidad de IDIEM, producto del desfase entre la entrada en vigencia de la norma y los permisos de construcción otorgados con anterioridad a ella, recién las empresas constructoras están en la etapa de entrega de viviendas con aislación térmica.



El mercado está atento

Los proveedores del mercado de la construcción reaccionaron rápido a las nuevas exigencias constructivas. La oferta de productos adecuados, que garantizaran eficazmente las condiciones térmicas y acústicas sugeridas, se anticiparon razonablemente para cumplir con la segunda etapa de la norma térmica y acústica. "Tanto en materia térmica como acústica existe un listado extenso de soluciones y materiales probados, que dan respuesta a estos nuevos requerimientos. El mercado ha puesto productos a disposición de los clientes y constantemente se organizan seminarios al respecto. Ciertamente, hay un movimiento intenso en ese sentido", asegura Leonardo Dujovne.

En Chile ya están disponibles productos de avanzada tecnología, que atacan aspectos muy sensibles del aislamiento acústico. A juicio del Doctor Jaime Delannoy, Director de la Carrera de Ingeniería Civil en Sonido y Acústica de Universidad Tecnológica Inacap, "en el país han aparecido productos que antes sólo se veían en los mercados desarrollados, entre ellos, sellos acústicos, bandas perimetrales y tabiques con disminución de puentes acústicos, lo que habla bien de la madurez del mercado".

En opinión de José Pedro Campos, Chile no se ha quedado atrás respecto a una oferta verde, sustentable, lo que también tiene asociados algunos riesgos. "Es importante discriminar y tener en cuenta que muchas soluciones constructivas térmicas y acústicas traídas desde otros países no necesariamente son ciento por ciento válidas aquí, donde tenemos condiciones climáticas bastante particulares y extremas desde el punto de vista geográfico", indica.

Desde el punto de vista de los profesionales de la construcción, el académico explica que, luego de la entrada en vigencia de la normativa acústica, se ha duplicado el esfuerzo para que los alumnos sean capaces de determinar la solución acústica adecuada para cada tipo de proyecto inmobiliario. "Para lograrlo, la temática se aborda en dos niveles: en un nivel intermedio, cuando el alumno está comenzando a ver los aspectos de aislación acústica de las viviendas en general; y en un nivel avanzado, cuando el estudiante está terminando la carrera, porque pensamos que la efectividad de este tipo de normativas no descansa en la fiscalización, sino en que cada uno de los profesionales haga su trabajo de manera óptima".

 

Camino hacia la eficiencia térmica y acústica

Paralelamente, en Chile se están poniendo a disposición del mercado instrumentos como las herramientas de certificación térmica del Ministerio de la Vivienda, que permiten evaluar los requerimientos y el comportamiento de las viviendas y demostrar sus beneficios cuando se aplican valores superiores a los que determina la norma. Según señala el arquitecto del MINVU, "junto con eso estamos impulsando una certificación energética, similar al etiquetado de los refrigeradores, de manera que desde el punto de vista energético -considerando aspectos como iluminación, refrigeración, calefacción y agua caliente sanitaria- el comprador pueda evaluar qué estándar térmico y de habitabilidad está comprando".

La tercera etapa de la implementación de la norma -aún en diseño- incorporará la demanda energética y ahí será clave cuánto están dispuestas a pagar las personas para calefaccionar su hogar, asumiendo que el confort está garantizado. Para José Núñez, aún está pendiente la difusión masiva de los beneficios que tiene incorporar conceptos de aislación térmica y acústica, de manera que sea parte de la demanda y desde ahí gatille la oferta del mercado inmobiliario.

Recientemente se han hecho esfuerzos importantes por establecer normas térmicas y acústicas, impulsadas por el Instituto Nacional de Normalización y otros organismos. Muchas de ellas, como indica Paula Olivares, Coordinadora de Normas del Instituto Nacional de Normalización (INN), son la base normativa de la reglamentación que existe hoy a nivel térmico y acústico. Sin embargo, a juicio de Jaime Delannoy, el mercado del aislamiento acústico en general está un tanto rígido. "Faltan incentivos para que se dinamice el sector. El consumidor debe contar con el conocimiento para que sepa qué puede ganar comprando una vivienda con cierto nivel de decibeles de aislación acústica y eso aún no es una realidad en Chile", indica.

Por otra parte, el Instituto de la Construcción está desarrollando una propuesta de certificación ambiental de edificios y viviendas; un método chileno bajo el ‘paraguas’ de los cientos que existen a nivel mundial. Todos los esfuerzos se dirigen hacia un mismo objetivo: masificar las ventajas de la aislación térmica y acústica y establecer criterios objetivos para mediar ambos factores. De acuerdo a la opinión de Leonardo Dujovne, hacer de este tema una discusión a nivel público y privado es una idea inteligente, porque la eficiencia energética es rentable y todos los actores del mercado pueden ganar haciéndola parte de su estrategia -en el caso de las empresas- y de sus exigencias, cuando se trata de los consumidores.

Diciembre 2008
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