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Leonardo Gálvez
Vivienda Industrializada en Hormigón
Una solución económica y de calidad al déficit de viviendas en Latinoamérica

La industrialización de viviendas es un sistema que se aplica en la construcción hace más de 60 años y que busca aplicar criterios de estandarización a los proyectos, con el fin de obtener un mayor número de unidades en menor tiempo y a menor costo. En Chile, se ha venido instalando como una tímida pero clara tendencia, que recoge los beneficios de la construcción en serie y busca el desarrollo de componentes dentro de sistemas flexibles que no restrinjan el diseño. Un sistema que, de masificarse, permitiría llevar las ventajas del hormigón armado a la construcción de casas, especialmente en Latinoamérica, donde el déficit de viviendas es una gran preocupación. Así lo explica Leonardo Gálvez, Encargado del Area de Edificación del Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile (ICH).

En Europa, en los años 40, se masificó un sistema de construcción que trabajaba con grandes estructuras prefabricadas que dieron como resultado productos de muy buena calidad a bajo costo, pero con una gran monotonía en los diseños. Así nace la llamada industrialización de viviendas, tendencia que se extendió en Chile a principios de los años 70, con edificios diseñados bajo el sistema KPD de grandes paneles, con obras que aún existen en ciudades como Santiago y El Belloto. "La tendencia apunta hoy a industrializar el proceso de construcción y no el producto construido, como ocurría antes, permitiendo mayor flexibilidad en los modelos", explica Gálvez.


Las claves para la industrialización

Hay una serie de factores que se debe considerar para hacer realidad el concepto de vivienda industrializada y sus beneficios. A nivel arquitectónico, es fundamental que el diseño de la vivienda esté directamente enfocado a la industrialización, a partir de una comunión entre ésta y la estandarización de los espacios, que dé paso a una mayor eficiencia en los procesos constructivos. Junto con esto, se debe aplicar el mismo criterio de eficiencia al diseño urbanístico, que permita una mejor planificación en obra y un buen nivel de avance. Para ambos casos -diseño de la vivienda y diseño urbanístico- es fundamental que el arquitecto participe de todo el proceso y entienda cabalmente las necesidades y consecuencias de la industrialización.

También es clave el uso de moldajes adecuados. "Existe una larga discusión en torno al mejor tipo de moldaje, pero independientemente de la opción -manuportable o en base a grúa- lo importante es que éste se incorpore al diseño y que el arquitecto especifique medidas que permitan utilizar unidades estándar, ya que cualquier ajuste en obra o la fabricación de equipos especiales encarece la construcción, retrasa los procesos y atenta contra la calidad de la obra", comenta el especialista.

art2.jpg (8173 bytes)Por último, el hormigonado juega un papel fundamental, donde el principal objetivo es utilizar el tipo de hormigón adecuado para que, dado el espesor del muro, se obtenga el acabado que se quiere lograr. La tendencia hoy día es hacia el uso de hormigones fluidos y autocompactantes, sin embargo, si se realiza un buen vibrado es posible obtener buenos resultados en muros delgados con hormigón tradicional.

La industrialización es un proceso integral, por lo que si se opta por este sistema debe aplicarse en todas las actividades, tanto en la planificación, logística y administración de la obra, como en actividades de terreno, manejo de materiales, traslado de equipos, inventario requerido en terreno y, principalmente, en la administración del capital humano, que es transversal a toda actividad del proyecto. "Desde el punto de vista de la planificación de la obra, normalmente se usa una programación rítmica, que puede ir desde una hasta cinco viviendas diarias, incluso más en constructoras altamente industrializadas. Todo esto, poniendo atención en cada una de las actividades -obra gruesa, instalaciones, techumbre, terminaciones, etc.- de modo que se ajusten al ritmo requerido. De lo contrario, tendremos una descoordinación en las velocidades de cada actividad, lo que repercutirá en la entrega", explica Gálvez.


Algunos avances

En el caso específico de la vivienda de hormigón, las alternativas de industrialización abarcan el espectro completo de enfoques disponibles, desde sistemas prefabricados en módulos tridimensionales, sistemas de paneles de hormigón, sistemas de moldajes y sistemas especiales. En este sentido, se está alcanzando una muy buena estandarización a partir de la industrialización del hormigón premezclado -que representa más del 40% del consumo de cemento en el país- donde la elaboración se transfiere desde la obra hasta una planta especializaba, la que lo suministra en los volúmenes y oportunidad que se requiere, mejorando considerablemente la entrega.

Están también los nuevos sistemas industrializados de moldaje, que han permitido aumentar significativamente los rendimientos de la construcción con hormigón armado. En este caso, una actividad que antes se realizaba mayoritariamente en obra se ha externalizado y hoy es un proveedor externo quien entrega la solución, la que se ha ido perfeccionando con el uso y la competencia. Lo mismo puede decirse del uso de la armadura dimensionada y doblada, la que incluso ya está entregándose como armadura preensamblada.


La realidad en Chile

La tendencia de la construcción de viviendas apunta a la mayor competitividad entre los distintos actores, a los que cada vez se les exigen mejores precios y mayor calidad. En el ámbito de las obras de Gobierno -las "viviendas sociales"- este requerimiento se torna más claro y determinante, más aún en un escenario de crisis económica mundial. Así, la industrialización de viviendas con hormigón se levanta como una gran alternativa, ya que el correcto uso de este material permite una mayor rapidez de las obras, lo que se traduce en control de costos, principalmente enfocado a la simplificación del sistema constructivo, que en este caso trabaja en base a dos materiales: acero y hormigón.

art3.jpg (12712 bytes)Experiencias concretas demuestran que el uso de hormigonado integral en viviendas básicas de dos pisos permite colocar sobrecimiento, muro y losa en una sola jornada, para luego pasar al segundo piso y en sólo tres jornadas obtener una obra gruesa terminada. "El hormigón es un material que, cuando trabaja con un buen sistema de moldaje, permite concretar muros con losas simultáneamente, con sistemas estudiados para esa tipología y con conectores de moldaje recuperables en un 100%. A su vez, estos sistemas no producen deformaciones ni escurrimientos, generando muros que luego no será necesario estucar, lo cual implica grandes ahorros, con los que se puede agregar valor a las viviendas y mejorar los márgenes de las empresas", explica Gálvez.


La mirada internacional

Recientemente tuvo lugar en Chile el "Seminario Internacional de la Vivienda Industrializada en Hormigón Armado", organizado por el ICH en el que se abordaron los elementos fundamentales que se necesitan para hacer realidad el concepto de vivienda industrializada en Chile. La cita convocó a especialistas como Luis Rodas, Director del Grupo Macro, una de las constructoras más importantes de Guatemala, y Narciso Castillejos, Director General de Innovación y Desarrollo y Asesor Corporativo de la Dirección del Grupo URBI de México.Los expositores coincidieron en que para hacer realidad la vivienda industrializada en Latinoamérica es necesario romper paradigmas y atreverse a hacer las cosas de modo distinto al hecho hasta ahora. Las alianzas entre el sector productivo y el Estado son fundamentales, al igual que una exhaustiva planificación de la obra, por sobre la incorporación de tecnología y el aumento de la inversión. También se destacó los beneficios en términos de costo, calidad y eficiencia que trae consigo la aplicación de sistemas industrializados de hormigón en obra, especialmente en Latinoamérica, donde el déficit de viviendas es una preocupación que atraviesa a todos los países de la Región.

Con todo, el desarrollo del hormigón en viviendas -y en viviendas sociales más particularmente- sigue en deuda en Chile. "Desde el ICH estamos convencidos de que es posible mejorar los estándares de productividad y calidad de las viviendas, a partir de la industrialización de los componentes y los procesos constructivos. La aplicación de este sistema genera importantes beneficios en la construcción de viviendas en segmentos sociales donde, por falta de conocimiento, aún no se utiliza masivamente el hormigón, que trae consigo beneficios de gran solidez y durabilidad. En los edificios se ha conseguido aplicar sistemas altamente industrializados, que ahora es necesario masificar en las viviendas", concluye Gálvez.

Julio 2009
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