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Por Augusto Holmberg,
Gerente General del Instituto del Cemento y del Hormigón
de Chile (ICH)
COLUMNA
Los problemas del
sistema de normalización chileno

En Chile -desde hace varios años- opera un sistema de normalización a través del cual el Instituto Nacional de Normalización (INN) organiza comités de trabajo específicos para abordar la actualización de una norma, esto, cuando existe un interesado en modificarla y está dispuesto a financiarla.

Dicho comité trabaja hasta obtener el resultado que se buscó con su formación y luego se desarticula y desaparece, hasta que nuevamente alguien considera que la norma está obsoleta y pide cambios, para lo cual se forma otro grupo de trabajo. El resultado de esto es que los períodos de actualización suelen ser muy largos -incluso sobre los 10 años-; y, como el INN no es un organismo técnico en las materias que tratan las normas y, más bien, su función es generar un espacio con reglas para que se generen éstas, no existe un sentido de propiedad técnica de las mismas.

De esta forma, nadie se siente responsable de las normas, ni de su contenido, ni de su actualización a largo plazo. A esto se suma la necesidad de pagar por cada actualización, lo que genera incentivos en la dirección contraria de lo que se quiere obtener, haciendo más difícil la actualización.

¿Qué se puede hacer para mejorar esta situación?

La respuesta la podemos encontrar en los sistemas que han adoptado otros países, como Estados Unidos y -desde hace unos dos años- también Australia.

A través del ICH, desde hace más de doce años hemos tenido la oportunidad de participar directamente en el sistema estadounidense -junto a instituciones que generan normas como el ACI (American Concrete Institute), ASTM y el TMS-, contexto donde hemos podido conocer por dentro cómo se actualizan las normas y hemos comprobado que se trata de un procedimiento mucho más eficiente, que permite ampliar el número de involucrados y contar con recursos suficientes para financiarlo.

El sistema es simple. En él, el American National Standard Institute (ANSI) -algo así como el INN chileno- dejó de hacer normas y estableció un reglamento que deben cumplir todas las organizaciones técnicas que quieran hacerlo. De esta forma, el ANSI actúa como auditor y garante -dirimiendo las diferencias que pudieran generarse- y garantiza que el proceso sea transparente e inclusivo. Al término del proceso, el ANSI reconoce los documentos que se generan como norma válida.

Con este sistema, en Estados Unidos existen más de 300 instituciones técnicas que -siguiendo los lineamientos de ANSI- están constantemente generando y actualizando normas a partir de grupos permanentes de trabajo, que se sienten responsables de las normas que producen, dándole un respaldo colegiado a las mismas.

De esta forma, instituciones como el American Society for Testing and Materials (ASTM) y el ACI modifican sus normas una vez al año o cada tres o cuatro años, respectivamente, dependiendo de las necesidades que observan. Por otro lado, el tema del financiamiento ha sido abordado de manera sencilla, porque los documentos técnicos -es decir, las normas o documentos complementarios que elaboran las distintas instituciones- forman parte de los ingresos que permiten mantener vivo el sistema.

Desde hace varios años que el ICH viene proponiendo un viraje desde nuestro actual sistema hacia el que se utiliza en Estados Unidos. En la actualidad, estamos participando en un proyecto piloto con el Instituto de la Construcción, el Consejo Nacional de Normalización y el INN para explorar esta alternativa. Se trata de un cambio paulatino, donde inicialmente es necesario generar grupos permanentes de trabajo para preparar los anteproyectos y consensuar las normas, antes de llegar al proceso oficial de normalización que opera en el INN, para que en una etapa posterior se pueda implementar completamente un sistema como el que mencionamos.

Este es el gran cambio que queremos producir. Afortunadamente, hoy día existe bastante conciencia respecto de que éste es un camino viable para Chile y -probablemente- el único que nos va a permitir contar con un sistema de normalización eficiente y tener la cantidad de normas que requerimos, con la actualización necesaria.

Abril 2009
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