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RUIDO EN LA CONSTRUCCIÓN
Hacia el bienestar acústico

Uno de los problemas recurrentes en las faenas de construcción es el alto nivel de ruido que genera esta actividad, por ejemplo, mediante el uso de maquinarias y equipos. No obstante, es factible su mitigación o control aplicando medidas en obra.

El crecimiento actual de las ciudades ha llevado a enfrentar frecuentemente el problema que conlleva su desarrollo: el ruido que generan las construcciones, lo cual es perjudicial para la salud de los trabajadores y de la comunidad adyacente a una faena en particular.

Es importante considerar que la generación de ruido en la construcción es propia de la actividad, desde las maquinarias y herramientas utilizadas para el desarrollo de una faena constructiva, como bombas de hormigón o compresores, entre otros factores.

Asimismo, y desde el punto de vista interior de los recintos, también se generan focos de ruido que es necesario aislar para el confort de los usuarios que los habitan.

La cantidad de ruido emitido está normado en el Decreto Supremo N°38 del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), el que regula los decibeles permitidos según la zona en la que se encuentre emplazado el proyecto. “Efectivamente, las zonas con mayor restricción son las áreas con uso de suelo residencial, permitiendo un máximo de 55 decibeles en horario diurno”, comenta Cristian Rodríguez, Director de Carrera Escuela de Construcción Duoc UC sede Puente Alto.

En tanto, si se considera a los propios trabajadores de una edificación, “la dosis del agente físico ruido está normado por el Decreto 594, del Ministerio de Salud (MINSAL), que regula las condiciones sanitarias y ambientales básicas en los lugares de trabajo”, complementa Felipe Meza Sánchez, Docente de la facultad de Ciencias de la Construcción y Ordenamiento de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).


Control y mitigación

En lo que respecta “al ruido emitido al exterior de una obra, las estrategias pueden variar según su fuente, desde encerrar y/o aislar el ruido con los materiales adecuados, como lo son las pantallas acústicas, para evitar su propagación, o incluso utilizar herramientas que vienen con reductores de ruido. En tanto, al interior de una obra, la regla número uno es utilizar los elementos de protección personal, como el tapón auditivo, si las partidas son fuentes de ruido importantes”, detalla Cristian Rodríguez.

En ese sentido, las estrategias a implementar, tanto para la protección de los trabajadores como para minimizar las molestias a terceros por faenas constructivas, se fundan en una adecuada caracterización de la presión sonora (dB), determinando actividades y maquinarias que generan el ruido, además de los horarios de generación. Por tanto, “revisar, antes de comprar, las fichas técnicas de las maquinarias para verificar los decibeles que generan es, si no la mejor, la estrategia más adecuada en este ámbito. Con este paso ya estamos gestionando y/o atenuando el ruido desde la raíz”, comenta Felipe Meza Sánchez.

Como medidas de control destacan también los estudios acústicos, que vienen requeridos dentro de un estudio de impacto ambiental, solicitado según el tipo de actividad o proyecto susceptible a generar un impacto ambiental.

Dentro de los proyectos considerados en el artículo 10 de la Ley 19.300, están los embalses, líneas de transmisión eléctrica, proyectos de desarrollo urbano, proyectos industriales o inmobiliarios en zonas saturadas, entre otros. En paralelo, existen empresas especialistas dedicadas a construir mapas de ruido con el ingreso de parámetros físicos y fuentes de ruido a softwares modeladores diseñados para esto. “Permiten predecir situaciones críticas que se producen durante el desarrollo de una obra, como podría ser el uso de cierto tipo de maquinarias en simultáneo, permitiendo diseñar una solución para cumplir con la normativa vigente”, comenta el académico de Duoc UC sede Puente Alto.


Control de maquinarias

Lo primero es conocer si efectivamente el ruido que emite la maquinaria cumple o no con la normativa vigente. “No se debe olvidar que el ruido, si no se cuantifica, es una medida subjetiva que, para otros, incluso podría ser percibido solo como sonido”, detalla Felipe Meza Sánchez de la UTEM.

Si efectivamente se está en presencia de ruido, lo ideal es planificar el uso de las maquinarias dependiendo del contexto. Por ejemplo, si el edificio entero es utilizado solo como oficinas se puede programar las tareas post horario de trabajo, teniendo siempre en consideración que la normativa es mucho más estricta entre las 21 y las 7 horas. Lo anterior, por ejemplo, para no afectar el descanso de receptores de edificaciones vecinas”, prosigue el académico de la UTEM.

Si no es posible utilizar las maquinarias post horario de trabajo, se recomienda programar los horarios de utilización para que los receptores más cercanos no reciban las dosis de ruido.

Por último, no se debe olvidar al trabajador que operará la maquinaria. Él es el primer receptor de ruido. Capacitarlo, instruirlo y entregarle los elementos adecuados es la clave.

“Otro factor importante a considerar es que el ruido es medido en el receptor y no en la fuente emisora. Por lo tanto, la distancia de la fuente generadora de ruido podría ser estratégica a la hora de planificar los trabajos. Sin embargo, si las condiciones de los trabajos no permitieran estrategias de este tipo, siempre se puede considerar encerrar la fuente de ruido, disminuyendo así los decibeles al exterior”, propone Cristian Rodríguez de Duoc UC sede Puente Alto.


Aislamiento acústico interior

La normativa vigente en esta materia es la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC), Decreto 47 de Ministerio de Vivienda y Urbanismo, como a su vez la NCh 352/1.Of2000 que establece los requisitos mínimos de aislación acústica que deben cumplir las construcciones de uso habitacional, para permitir a sus habitantes el descanso frente a ruidos provenientes del exterior, ruidos de otras viviendas y de las instalaciones externas a la vivienda.

Complementando las exigencias acústicas de la OGUC, específicamente del artí- culo 4.1.6, existe el “Manual de Aplicación Reglamentación Acústica” elaborado el año 2006 por el Ministerio de la cartera. Por otro lado, en el ámbito de los materiales, existe la Resolución Exenta N° 4568 del año 2012 que aprueba el listado oficial de soluciones constructivas para aislamiento acústico.

Las exigencias acústicas en edificaciones van a depender del tipo de estas, por ejemplo, a los elementos constructivos que separen o dividan unidades de viviendas de un edificio colectivo, entre unidades de viviendas de edificaciones continuas, entre viviendas pareadas o entre unidades de vivienda que estén contiguas a recintos no habitables.

Por otro lado, “existen recomendaciones para evitar molestias del ruido hacia posibles receptores, por ejemplo que los ascensores (la caja ascensor) no colinden con dormitorios, que las puertas de acceso de un edificio no se enfrenten unas a las otras y que las ventanas de dos viviendas pareadas estén separadas al menos en un metro”, concluye Felipe Meza Sánchez de la UTEM.

Septiembre 2019
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