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Juan Carlos Gutiérrez,
Gerente General de ICHA
“La cartera de inversión se ve muy sólida
a cinco años”

El Instituto Chileno del Acero (ICHA) lleva más de diez años promoviendo el desarrollo de esta industria en Chile. Para ello, ha establecido estrategias para la industria productora y transformadora de materiales que derivan de este elemento. Pero esta labor no ha estado exenta de dificultades y la entidad ha tenido que lidiar con una serie de desafíos permanentes. Es el caso de las barreras culturales que frenan su desarrollo, una serie de normativas obsoletas y, recientemente, cuestionamientos a la calidad del acero importado, ya que un estudio realizado por el organismo arrojó que más de la mitad de una muestra de barras para construir en hormigón armado no cumple con la norma chilena.

¿Qué resultados arrojó el estudio del ICHA y qué evaluación hacen al respecto?
Debo aclarar, primero, que existe un comité interno que busca fomentar la inspección técnica del acero a fin de lograr productos de mayor calidad y velar por el cumplimiento de la normativa, pero ésta no es la labor principal del ICHA. En el caso de las barras de acero, la norma NCh 204 está actualizada al año 2006 y con exigencias revisadas y acordadas en consulta pública, de acuerdo a los procedimientos establecidos por el Instituto Nacional de Normalización - INN. Fue así como para el muestreo, hecho ante notario, se recolectaron 22 muestras de barras importadas en cinco distribuidores de la Región Metropolitana. Los resultados arrojaron que sólo el 40% de los distribuidores considerados disponía de certificados donde se indica la calidad del producto. A esto se suma que el 55% de la muestra no cumplía con algunos de los requisitos y el 13% no incluía niveles mínimos de resistencia, entre otros aspectos. Si bien las barras de acero importadas representaron sólo el 12% del total usada en la construcción en 2011, este hecho nos parece grave, ya que el cumplimiento de la normativa debería ser de un 100%, dado que son requisitos mínimos. Este tipo de monitoreo ayuda directamente a toda la cadena de valor y a lograr productos de la más alta calidad.

¿Qué alternativas concretas plantea el Instituto para revertir esta situación?
El ICHA propone que las barras importadas incluyan un sistema de trazabilidad para garantizar su certificación, y que Aduanas tenga la facultad de revisar el ingreso de aceros importados y cotejarlos con los certificados correspondientes. También plantea que en la recepción de obras de cualquier construcción se exija la certificación del acero utilizado y que se cree una Superintendencia de Calidad Estructural de la Edificación. La idea es que esta entidad autónoma tenga los recursos necesarios para asegurar el cumplimiento de las normativas de construcción. Nuestra organización no posee capacidad fiscalizadora y sólo llevamos a cabo controles independientes, como este tipo de estudio que realizamos recientemente.

¿Qué barreras se deben derribar para promover un mayor uso del acero?
El acero posee dos grandes desafíos culturales: la protección contra el fuego y la corrosión. Estos dos fenómenos se han ido discutiendo hace largo tiempo, pero la pregunta es cómo se lograr traspasar a los actores que definen y diseñan proyectos. A su vez, el ICHA estuvo cerrado por espacio de 22 años, por lo cual no existió en ese tiempo ninguna entidad que promocionara el uso del acero. Este es un tema eminentemente técnico y generacional, ya que hoy se logra ver profesionales más abiertos y ávidos de conocimiento y no tienen el prejuicio de que el acero sólo se utiliza para la infraestructura industrial.

¿Sigue siendo baja la demanda en el área de la vivienda?
Es evidente que cuesta vencer barreras culturales, en especial aquéllas que afectan al consumidor final; pero el tema del consumo del acero ha ido evolucionando positivamente en el tiempo. Hay una serie de iniciativas privadas, formadas por oficinas de arquitectura, ingeniería y constructoras, que han ejecutado proyectos de condominios y edificios construidos en acero. Estos proyectos son de precio bastante competitivo y puedo afirmar que hay varias empresas que poseen un muy buen desempeño en diseño de viviendas e infraestructura hospitalaria. Por ejemplo, existe un sistema constructivo conformado por un conjunto de perfiles estructurales metálicos livianos y galvanizados. Los aceros delgados o livianos, denominados aceros en frío, son una alternativa de mercado que está creciendo de manera interesante y se utilizan preferentemente para la construcción de viviendas prefabricadas.

Hablando de demanda, ¿qué cifras de consumo hubo durante 2011?
El consumo aparente de acero experimentó durante 2011 un crecimiento del 9% respecto al año anterior, alcanzando 2 millones 576 mil toneladas de acero. Esta cifra va en línea con lo que nosotros habíamos calculado. Incluso, está levemente por sobre las expectativas que tenía la entidad. La industria de la construcción lideró este crecimiento, retomando su demanda tras el terremoto, el cual está ligado fuertemente al aumento de la inversión minera. Me atrevo a asegurar que en este momento estamos retomando condiciones normales de competitividad y vemos una cartera de inversión muy sólida para los próximos cinco años. Considerando para 2012 un crecimiento de 11% del área de la construcción y un 4,5% del PIB, me parece que el rubro del acero debería estar entre 4,5% y 5,5% para este año. Lo importante hoy, eso sí, es saber dónde vamos a concentrar nuestro foco de trabajo: en la calidad del acero y en la capacitación.

¿Qué relación concreta tienen con el ámbito académico?
Hemos trabajado con las universidades de Chile y Católica a través de sus departamentos de protección contra el fuego. Se han realizado estudios donde se analiza la normativa nacional y se compara con la extranjera, priorizando una serie de áreas de trabajo a fin de poder modernizar la normativa, que es muy antigua. Por ejemplo, no se consideran los sistemas de protección activos, por lo cual el acero queda sujeto a protecciones externas como paneles o pinturas. Además, elaboramos una edición técnica donde analizamos la fenomenología del fuego y su relación con el acero, la cual fue validada por el Ministerio de Vivienda.

Aun así, la normativa sigue estando desactualizada…
Este tema es clave. Aquí estamos hablando de un adecuado diseño y desempeño de las distintas aplicaciones del acero, motivo por el cual requerimos una normativa actualizada y con criterios modernos. En Chile, existen cerca de 120 normas relativas a este tema, pero la mayoría está oficializada entre los años 60 y 75. Y en los últimos diez años ¡sólo se han actualizado cerca del 10% de estas normas! Por eso, al interior del Instituto hemos conformado un grupo experto de trabajo para modernizar, entre otras, la norma de Cálculo de Estructuras de Acero, con más de 35 años de antigüedad, y la norma de Fabricación y Ejecución de Estructuras de Acero, que data de un borrador del año 1956. 

Junio 2012
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