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PROTECCIÓN CONTRA EL FUEGO EN EDIFICACIONES
Un aspecto clave

Recientemente, la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) organizó en el auditorio de la Cámara Chilena de la Construcción el “II Seminario de Protección contra el Fuego en Edificaciones”. Destacados especialistas abordaron temas normativos, elementos a considerar en el diseño de edificios, como protección pasiva y activa versus la realidad actual, y protección contra el fuego en estructuras metálicas, entre otros temas.

Dadas las consecuencias nefastas que puede tener un incendio, es fundamental que en el diseño y construcción de edificios se consideren criterios de Protección contra el Fuego.


Normativa vigente

De acuerdo a Ricardo Leñam, arquitecto de la División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), la mayor parte de las normas referidas a la seguridad y Protección contra el Fuego se concentran en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, en el Título IV De la Arquitectura, en el Capítulo III De las Condiciones de Seguridad contra Incendio. Específicamente, en el artículo 4.3.1 se establecen los objetivos de protección en este ámbito, planteándose que todo edificio deberá cumplir, según su destino, con ciertas normas mínimas de seguridad contra incendio y otras disposiciones sobre la materia contenidas en la Ordenanza.

Ricardo Leñam explica que, entre otros aspectos, se establece que el diseño de los edificios debe facilitar el salvamento de sus ocupantes en caso de incendio; que se reduzca al mínimo, en cada edificio, el riesgo de incendio; que se evite la propagación del fuego, tanto al resto del edificio como de un edificio a otro; y que se facilite la extinción de los incendios.

Aportando en el ámbito normativo, Miguel Bustamante, experto en Protección contra Incendios y profesor de la Universidad de Chile, indica que la compartimentación es un aspecto fundamental que no está considerado en la legislación chilena. Añade que debiera haber una norma al respecto y que el tema se incluyera en profundidad en la Ordenanza.

En este marco, el especialista comenta que debería haber tres tipos de compartimentación: para edificios de hasta 28 pisos y cinco subterráneos; edificios con más de 28 pisos y más de cinco subterráneos; y edificios industriales.


Sistemas de protección y realidad actual

El especialista del Minvu agrega que, metodológicamente, la protección contra incendios está dividida en dos grandes áreas: la protección pasiva y la activa.

Cabe señalar que la protección pasiva se relaciona con elementos de construcción que por sus condiciones físicas aíslan la estructura de un edificio de los efectos del fuego durante cierto tiempo; en otras palabras tiene que ver con la disposición de materiales y elementos constructivos de manera que puedan entregar cierto nivel de seguridad contra los incendios. Ejemplo de ello son aquellas soluciones para compartimentación de recintos y de recubrimiento para retardar el calentamiento de elementos estructurales.

En tanto, la protección activa involucra sistemas de activación automática de detección, alarma y extinción.

En este tema, Ricardo Leñam enfatiza que una adecuada metodología de protección contra incendios requiere que ambos sistemas (pasivo y activo) actúen en conjunto. No obstante lo anterior, la realidad en Chile es que muchas veces el diseño y construcción de edificios no se efectúa analizando cómo se comportarían estos ante un eventual siniestro.

Al menos en la teoría, se empezó a destacar la importancia de este tema a partir del incendio producido en la Torre Santa María, en 1981, en ese entonces, el edificio más alto del país.

Sin embargo, en la práctica, queda mucho camino por recorrer.

Sergio Albornoz, Jefe de Desarrollo Técnico de la Academia Nacional de Bomberos (ANB), sostiene que un ejemplo de ello son los edificios públicos, entendiendo por tales aquellos con una carga de ocupación igual o superior a las 100 personas.

En 2007, se hizo una modificación a la Ordenanza y se le dio a Bomberos la facultad de poder inspeccionar este tipo de edificaciones, lo cual es la primera medida legal preventiva en este ámbito específico de construcciones. En este contexto, la Academia Nacional de esta institución dio ese año un curso de formación de inspectores de edificaciones, de modo de contar con personal calificado para revisar ciertos aspectos.

“Para crear cartillas de evaluación nos basamos en la NFPA 101, código de seguridad humana, uno de los más completos del mundo, basado en que las personas no deben morir al interior de un edificio cuando se produce un incendio”, explica. Agrega que, a modo de ejemplo, revisaron 10 edificaciones de una institución pública en una región del país, tras lo cual ninguno de los 10 edificios (tres de ellos inaugurados el año anterior) pasó la prueba.

Es así como el Jefe de Desarrollo Técnico de la ANB enfatiza que es necesario avanzar en el tema y lograr que el diseño y construcción de edificaciones contemple efectivamente criterios de Protección contra el Fuego.

Agrega que un ejemplo concreto de falencias a corregir es el mal o nulo funcionamiento de la red seca en muchos edificios. “En 2014 hicimos un estudio a nivel nacional que abarcó un período de cinco años de respuestas a incendios de edificios de 4 pisos hacia arriba, y en el 50% de los incendios a que se respondió la red seca no funcionó”.


Protección de estructuras metálicas

En lo que respecta a protección de estructuras metálicas, principalmente de acero, Miguel Ángel Pérez, Jefe de Proyectos Ingeniería contra Incendios del IDEM, señala que la estrategia a implementar para cumplir los objetivos de la Ordenanza en cuanto a velar por la seguridad y vida de las personas, entre otras variables, va a depender del tipo de edificio, existiendo distintas barreras en torno a este tema.

Explica que “la primera barrera y la más importante es la evacuación; asegurar que las personas puedan salir del edificio ante un incendio, facilitar el trabajo de Bomberos y disminuir el daño a la propiedad”. Para ello es importante evaluar aspectos tales como el tamaño de pasillos, puertas y vías de escape, entre otros”. Agrega que hay elementos que apoyan la evacuación, como sistemas de detección oportunos, resistencia al fuego de la estructura para que no colapse el edificio, contenidos de los materiales de construcción, compartimentación y control de humo, por mencionar algunos.

En cuanto al criterio utilizado para saber si un elemento resiste o no al fuego, el más importante es el de la Integridad (traspaso de llamas y gases calientes), al que se suman la Aislación Térmica (200ºC cara no expuesta) y la Capacidad Portante (500ºC promedio, 650ºCpuntual máxima). Respecto de los métodos de protección que se pueden utilizar en el diseño, destacan, entre otros, encajonamientos, proyección de materiales livianos y pinturas intumescentes.

Septiembre 2016
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