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Las carreteras que necesitamos

Obtener una infraestructura vial como la que demandan los usuarios, exige que los estándares y especificaciones de construcción de los pavimentos por parte de la autoridad, respondan al propósito de mayor durabilidad y mínima (o incluso ninguna) intervención durante su vida útil, y en algunos casos a mayores inversiones iniciales en pos de este objetivo.

Si bien la mayor crítica que efectúan los usuarios a la infraestructura está centrada en la condición del pavimento, pero sobre todo en la constante interrupción por obras de reparación y rehabilitación que afectan el ritmo de sus actividades, las autoridades no siempre tienen en cuenta esta situación. Es así como siguen apostando por obras de muy bajo costo y estándar que a la larga se convierten en condenas de desangre presupuestal que se mantienen a lo largo del tiempo, las cuales pudieron haberse evitado al optar por alguna alternativa mejor.


Invertir en infraestructura

Un tema a mejorar es que actualmente no hay interés por abrir puertas para evaluar otras alternativas y, en segundo lugar, se desechan a priori opciones interesantes desde toda perspectiva por viejos paradigmas o incorrectas creencias sobre el costo de determinadas tecnologías e innovaciones, las cuales pueden llegar a ser definitivamente más convenientes en el costo del ciclo de vida de la infraestructura e incluso ser más convenientes en costo directo inicial. Además, evaluar variadas posibilidades fomenta la competencia y regula el mercado.

Invertir en infraestructura de calidad no solamente aumentará la vida útil de las obras y la disponibilidad de presupuesto para otros caminos, sino que además reducirá las inconformidades de los usuarios y vecinos normalmente afectados por frecuentes y prolongados cierres debidos a mantenciones, producto de una apuesta por lo barato que a la larga hacen insostenible el sistema.

Lo paradójico es que en el país ya existen tecnologías e innovaciones que podrían contribuir a reducir el problema de los cierres excesivos y una reducida durabilidad de los caminos, pero que no son tenidas en cuenta, bien sea por desconocimiento de su existencia por parte de los tomadores de decisión o evaluadores de proyectos pre-inversión, o simplemente desechadas a priori por el prejuicio infundado de su costo o las trabas normativas para su adopción.


Mejor es posible

En trabajos de pavimentación con hormigón del camino de La Pólvora, el MOP logró desarrollar un proyecto que se ejecuta con altos estándares de calidad, apostando por una alternativa de solución de largo plazo en reemplazo de un pavimento que tuvo un dramático deterioro.

Además, este proyecto en costo directo inicial, si bien es importante en cuanto al monto de la inversión que implicó, resultó valiendo mucho menos de lo que hubiera sido una solución tradicional, gracias a la posibilidad de evaluar y abrir espacio a la innovación de los pavimentos de las losas cortas de hormigón sobre asfalto.

Por otro lado, existe otra situación en el caso de caminos catalogados de bajo tránsito. Si bien hay un reducido volumen de vehículos que circula, en ocasiones tienen altos niveles de carga, por lo que al aplicar la típica receta de mantención de bajo costo, el resultado para este tipo de caminos es que no duran lo que debieran y exigen una constante mantención, la cual conlleva un gasto reiterado y permanente. En respuesta a lo anterior, existen soluciones con pavimentos ultradelgados de hormigón con fibras, que entregan mayor durabilidad, mínimo o ningún mantenimiento durante su período de vida de diseño y a un costo cercano respecto a lo que el MOP suele utilizar. Los pavimentos ultradelgados de hormigón con fibra han sido probados con bastante éxito en varias regiones, en caminos básicos y básicos intermedios. En el caso de caminos de bajo tránsito, lo que ha impedido mayor masificación de los pavimentos ultradelgados de hormigón es que muchas veces, por desconocimiento o por persistir en lo mismo, no se especifican. No usar nuevas tecnologías es renunciar a destinar los ahorros en conservación que se tendrían, para emplearlos en una mayor cobertura de la red, interviniendo otros caminos que puedan quedar sin atención por falta de presupuesto. Este hecho es más crítico en caminos que por su localización geográfica y topografía es impráctico e improcedente hacer constantes mantenimientos y se requiere dejar infraestructuras más permanentes pero a un bajo costo; tal es el caso de los 4,4 km que Vialidad construye en pavimento ultradelgado de hormigón en Bahía Murta, sur de Chile.

Finalmente, la tarea es modernizar la normativa y las metodologías de evaluación de proyectos de infraestructura con criterios actuales y realistas, así como evolucionar hacia una mirada de largo plazo que garantice poder contar con más kilómetros de calles y carreteras como las que necesitamos, en pos de mayor desarrollo y calidad de vida.


Capas de refuerzo de hormigón

Respondiendo a los actuales desafíos constructivos de la búsqueda de tecnologías más amigables con el medio ambiente, la reducción de los presupuestos y la necesidad de asegurar la calidad de los trabajos para enfrentar cada vez mayores volúmenes de tráfico y cargas, las capas de refuerzo de hormigón se presentan como una de las técnicas más atractivas para la conservación y rehabilitación de pavimentos. Ofreciendo las mejores respuestas frente al comportamiento, las capas de refuerzo de hormigón se esgrimen como una solución rentable y sostenible para mejorar la gestión de los activos de pavimento, incluyendo el mantenimiento, refuerzo de pavimentos existentes y rehabilitación. Además, esta alternativa de solución contribuye directamente a las prácticas de construcción sustentable mediante la conservación y ampliación del período de servicio del pavimento, más allá de la vida de diseño original.

Roberto Álvarez Warnken, Presidente de la Comisión de Pavimentos de Hormigón del ICH, manifiesta que, ”bien aplicadas las capas de refuerzo permiten rehabilitar cualquier tipo de pavimento antiguo (hormigón, asfalto o compuesto (hormigón recubierto con asfalto)). La solución se ajusta al estado que presenta el pavimento por rehabilitar y el objetivo que se persigue; las soluciones van desde un mantenimiento preventivo hasta la rehabilitación y refuerzo del pavimento, siempre aprovechando la estructura original”.

Añade que “las capas de refuerzo de hormigón pueden proyectarse para una vida útil de 30 o más años, de manera que las intervenciones de rehabilitación se encuentran muy alejadas en el tiempo. Si a ello se agrega que, en general, los pavimentos de hormigón requieren poco mantenimiento, el resultado es un mínimo de intervenciones y por consiguiente, una disminución de los períodos en que se perturba el tránsito usuario de la carretera”.

Ante el planteamiento de que la utilización de capas de refuerzo de hormigón contribuye a las prácticas de construcción sustentables, aumentando el período de la vida útil del pavimento, Álvarez precisa que “aun cuando no es fácil cuantificar la sustentabilidad de cualquier tipo de pavimento, cualitativamente se puede decir que las soluciones de capas de refuerzo presentan ventajas desde el punto de vista de la sustentabilidad ambiental, social y económica, pues generan un mínimo de desechos, disminuyen las intervenciones en la carretera, y, de acuerdo con estudios realizados en los Estados Unidos, son los más rentables para el ciclo de vida”. En todo este marco de beneficios, Álvarez destaca un aspecto muy importante: “la alternativa más económica para administrar una red vial es mediante un buen sistema de mantenimiento que intervenga los pavimentos en la ventana de oportunidad adecuada utilizando la técnica correspondiente. Económicamente, lo menos rentable y lo que causa más molestias a los usuarios, es esperar que un pavimento se encuentre en su estado final de deterioro para intervenir”.


Fuentes: Mauricio Salgado, Jefe del Área de Pavimentos en el Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile (ICH); Roberto Álvarez Warnken, Presidente de la Comisión de Pavimentos de Hormigón del ICH.
Mayo 2016
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