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Andrés Iacobelli,
Subsecretario del Ministerio
de Vivienda y Urbanismo
“Estamos conformes con el
avance de la reconstrucción”

Planificar bien para reconstruir mejor, ha sido el objetivo del Ministerio de Vivienda y Urbanismo desde el 11 de marzo de 2011. Hoy la meta es que en un plazo de tres años, las 200 mil familias damnificadas producto del terremoto del 27 de febrero de 2010, recuperen su vivienda y accedan a soluciones habitacionales que cumplan con altos estándares. ¿Lograrlo antes? Imposible en su totalidad, según Andrés Iacobelli, Subsecretario de esta cartera, porque para reconstruir con calidad y seguridad es necesario echar a andar una gran máquina; proceso que concentró la preocupación de este ministerio los primeros ocho meses post-terremoto.

La segunda etapa, como indica el representante del Gobierno -Ingeniero Civil de la Universidad Católica y Master en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard- tomará más tiempo y considera la reconstrucción de ciudades, obras patrimoniales y trabajos de mitigación. "Porque podemos hacer las cosas mejor, pero no reconstruir el país completamente apenas en un par de años. No hay que olvidar que aún estamos llenos de vestigios del terremoto del año ‘85, y somos el mismo país", asegura.

¿Cómo marcha el proceso de reconstrucción a poco más de un año del terremoto?
Estamos muy conformes con el avance de la reconstrucción de acuerdo al plan que tenemos y que durará tres años. Eso no significa que no quisiéramos que fuera más rápido o mejor, y que está claro que muchas familias aún esperan una solución a su problema de vivienda, pero enmes2.jpg (2450 bytes) procesos tan masivos de destrucción como el que vivimos el 27F antepasado -para los cuales ningún país está preparado- es necesario crear una maquinaria de reconstrucción que involucra normas, estudios, certificación, recursos, procesos, capacitación y capacidades locales. Hay que tener en cuenta que muchas municipalidades ni siquiera tenían director de obras, los mecanismos de subsidio no estaban pensados para reconstruir, los estudios de riesgo en las zonas afectadas tuvieron que actualizarse, cambió la norma sísmica y se modificó la cota de las ciudades. Y la palabra tsunami ni siquiera estaba en nuestra normativa.

Entonces, ¿ha sido necesario un gran proceso de planificación?
Así es. La planificación es la base para poder empezar a funcionar bien, porque si hay errores en el comienzo, las consecuencias en el resultado final pueden ser nefastas. Además, no se puede construir en un año lo que no se ha construido en veinte. Este Gobierno ha tratado de ser responsable en el proceso de reconstrucción y para eso ha sido necesario tener una gran base, y preparar e instalar esta gran máquina de la reconstrucción. Así lo confirman los expertos de todo el mundo: es fundamental planificar bien todos los aspectos, para que después el aparato funcione bien, porque los costos de una maquinaria funcionando mal son mucho más caros y problemáticos.

Cifras Reconstrucción

135 mil subsidios asignados.

74 obras en ejecución.

122 modelos de casas certificadas.

80% de los 21 conjuntos Serviu destruidos por el terremoto demolidos o en demolición.

Definición de más de 180 zonas patrimoniales en O’Higgins, Maule y Biobío.

Creación de un subsidio especial de 200 UF para las zonas patrimoniales.

Realización de estudios de riesgo entre las regiones de O’Higgins y Araucanía y modelaciones anti-tsunami a través de 25 planes maestros.

Creación de un subsidio especial de hasta 150 UF para construir viviendas tsunami resilientes en zonas de riesgo moderado.

110 Planes de Regeneración Urbana en curso para localidades intermedias.

Firma de protocolos de coordinación y priorización de obras con 12 municipios de borde costero y ministerios para actualizar los planes reguladores comunales.

Elaboración de norma sísmica (ya entró en vigencia) y se está trabajando en la primera norma chilena para edificaciones en zonas de riesgo de inundación por tsunami.

Se está trabajando en reconstruir cerca de 70 mil viviendas en el mismo sitio donde se cayeron.

Este año se proyecta entregar 90.000 viviendas reparadas o reconstruidas.

Y esa maquinaria, ¿ya está lista?
Sí, así lo sentimos. Hoy día contamos con las capacidades necesarias, involucramos a la ciudadanía a través de un alto grado de participación local, tenemos mecanismos de subsidio que identifican los problemas existentes a través de un registro de damnificados, los distintos Serviu están preparados y contamos con un conjunto de empresas constructoras trabajando donde antes no las había. Entre otras cosas, pusimos 200 profesionales contratados por el ministerio en las distintas comunas; algo inédito. Por supuesto, hubo un proceso inicial de adaptación, porque en algunas zonas la maquinaria funcionó mejor, más rápido, y en otras costó más, pero ya estamos viendo que el sistema está fluyendo bien en todos los lugares.

Por otra parte, a fines del 2011, esta "máquina’ arrojará resultados cuantitativos. Hoy tenemos más de 74 mil obras en ejecución y estamos incrementando diariamente esta cifra, repartidas en distintos lugares, donde cada una implica desde reparar hasta construir de cero; y tendremos cerca de 90 mil a fines de este año, y a fines del 2013 el objetivo es tener listas las 200 mil que se necesitan.

¿Cuál es el estándar de calidad establecido para las obras de reconstrucción?
Reafirmamos la lógica de que las viviendas deben cumplir con estándares de calidad y no con materiales específicos, es decir, con tecnologías que cumplan con estándares sísmicos, acústicos, barreras de humedad y térmicos, entre otras variables. Hoy tenemos un catálogo de cerca de 150 empresas que cumplen con las certificaciones necesarias, que tienen detrás un respaldo y que responden a un precio definido. De entre todas ellas las personas pueden elegir la alternativa de vivienda que más les acomode de acuerdo a sus necesidades.

¿Cómo ha sido la respuesta del mercado?
Excelente. Contar con un número importante de constructoras que estuvieron dispuestas a diseñar estas soluciones habitacionales, cuantificaron sus costos de construcción e instalación, las certificaron y tiene una oferta disponible en distintas zonas geográficas, nos habla de una oferta notable; un mercado muy activo y lleno de emprendimiento. El 95% corresponde a oferta local, de empresas que han desarrollado tecnología en Chile o han adaptado tecnología extranjera, con resultados muy positivos.

Respecto al subsidio, ¿por qué no se implementó uno nuevo y sólo se adaptó el actual?
La ventaja de eso es que los actores del sector lo conocen y los sistemas están preparados para eso. Si hubiéramos ideado uno nuevo y lo hubiéramos lanzado en medio de la reconstrucción, nos habríamos enfrentado a una serie de problemas y a mucha lentitud en su proceso de implementación y uso. Entonces, luego de estudiar cómo funcionaríamos, adaptamos el actual y lo flexibilizamos cada vez que fue requerido, adaptándolo a las necesidades y requerimientos del proceso post-terremoto. Y creemos que fue una decisión acertada, porque cada vez que ha sido necesario hemos incluido nuevas modificaciones.

mes3.jpg (13848 bytes)¿En qué etapa están los planes maestros para mitigar el riesgo de tsunami en el borde costero?
Tenemos 25 planes maestros de todas las localidades costeras, donde las más emblemáticas son Constitución y Dichato. Allí la operación central es generar una barrera sobre la costa, que disminuya la altura y velocidad de la ola, para que la construcción en el resto de la ciudad sea más segura. Esto significa que en el futuro si bien una zona igualmente podría mojarse, no sería arrasada por una ola de similares características a la que tuvimos, lo que implica la prohibición para habitar la zona del primer frente, que son por lo general los primeros 40 metros.

En paralelo, ¿abordarán la agenda pre-terremoto del Ministerio de Vivienda?
Definitivamente. Tenemos otro frente que es la política regular de vivienda y para su desarrollo el Presidente Piñera firmó el Decreto Supremo 01, que regula toda la nueva política de subsidio para los segmentos emergentes y medios. Allí aparece una alternativa muy innovadora para las familias de ingresos promedio -entre 300 y 500 mil pesos- que actualmente pagan arriendo y que quieren comprarse una casa de 800 UF ó 1.000 UF; se trata de un subsidio de 300 UF a 500 UF -dependiendo del valor de la casa- y las personas se endeudan por el resto pagando dividendos de cerca de $50.000. Es un subsidio fácil, flexible y rápido, donde la mitad la pone el Gobierno y la otra mitad la gente, y que permitirá a las personas optar a una casa mejor.

Por otra parte, en términos de planificación urbana tenemos un gran desafío. En Chile hay 150 planos reguladores en proceso y queremos avanzar en el concepto de crecimiento condicionado, que significa crecer en construcciones, pero al mismo tiempo en áreas verdes y en integración social.

Esto significa un salto en lo que a organización urbana se refiere, que venía empujado por el Gobierno anterior, pero que nosotros continuamos, perfeccionamos y logramos aprobar. Como país, verdaderamente ésta es una excelente noticia.

Mayo 2011
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