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Tendencias emergentes en infraestructura para 2015

Durante los últimos tres años, la práctica de Infraestructura Global de KPMG ha rastreado las corrientes y tendencias anuales que impulsan a los mercados de la infraestructura mundial. A continuación presentamos un resumen de su informe sobre las Tendencias Emergentes en 2015.

Los gobiernos buscan destapar la cañería

La Cumbre del G20 puso el tema de la infraestructura en la agenda global con los gobiernos comprometiéndose a ayudar a reducir la brecha de infraestructura con la implementación de procesos de aprobación más eficientes y la reducción de las barreras para la inversión privada. También vio la formación de una Estrategia de Infraestructura Global que ayudaría a desbloquear miles de millones de dólares en el gasto de infraestructura privada. Aún queda ver si la Estrategia enfrentará la tarea de dirigir a los facilitadores subyacentes que mercados menos desarrollados necesitarán para sostener la inversión. También hemos visto gobiernos que comienzan a adoptar un enfoque más intervencionista.


Aumentan riesgos políticos y regulatorios

En comparación con el capital privado, la infraestructura proporciona una rentabilidad relativamente baja, pero igualmente requiere un riesgo bajo. Los inversionistas están preocupados porque pudieran gastar millones de dólares en un proyecto solo para verlo morir en las urnas electorales. La incertidumbre que rodea la regulación también hace sudar a los proveedores e inversionistas en infraestructura. En muchos mercados hemos observado un cambio en el modo de pensar que parece favorecer la protección de los consumidores sobre la de los inversionistas, lo que si bien puede apelar al electorado, también puede desinflar la confianza del inversionista y socavar la seguridad del contrato. Los gobiernos deben intentar despolitizar la agenda de infraestructura.


Reformas de mercado

Existen movimientos de los gobiernos para reformar la estructura del mercado mediante una serie de sectores de la infraestructura, en gran parte, debido al reconocimiento de que los sistemas de mercado actuales pueden no entregar la inversión y eficiencia adecuadas. Muchos líderes en infraestructura y regulatorios están reconociendo que la reglamentación de los topes de precio tradicional puede ser insuficiente para permitir a las empresas proveedoras de servicios y otros sectores regulados, conocer la creciente demanda por capacidad adicional. También se debe a que la dinámica de los mercados de infraestructura y servicios públicos está cambiando y logrando mayor eficiencia de las redes inteligentes y de medición. Los reguladores y políticos deben dar seguridad a los inversionistas de que el régimen regulatorio seguirá siendo estable, consistente y de apoyo a las inversiones en curso y lograr mecanismos que equilibren la necesidad de proteger a los consumidores garantizando que los inversionistas reciban las ganancias suficientes.


El rol cambiante de instituciones y bancos de desarrollo

Con el enfoque en la mejora de los flujos de capital a largo plazo para el desarrollo de la infraestructura hemos visto un cambio en los modelos operacionales y objetivos de desempeño de muchos de las instituciones multilaterales y bancos de desarrollo. En el Informe de Tendencias Emergentes de 2014 notamos movimientos en el Banco de Desarrollo Asiático con el fin de cambiar su modelo de compromiso y dar más énfasis a la asistencia durante la etapa de desarrollo de un proyecto. Hemos visto más cambios de tendencia; en lugar de automedirse solo en cuanto a los préstamos, varios bancos de desarrollo e instituciones multilaterales se mueven cada vez más hacia las metas relacionadas con la cantidad de capital del sector privado que son capaces de aprovechar. Creemos que los bancos de desarrollo e instituciones multilaterales, deben desempeñar un rol vital en la configuración del desarrollo de los mercados de infraestructura. Sin embargo, ha surgido la preocupación por el desarrollo de los préstamos “subsidiarios” que pueden distorsionar los mercados de deuda de infraestructura locales al desplazar el financiamiento bancario y otras soluciones de la deuda privada. Pese a ello creemos que el sector público y privado, pueden coexistir felizmente. Los gobiernos que ofrecen préstamos subvencionados, deberían considerar dirigir sus subsidios a través de otros canales. Estos asuntos podrían ser mitigados eficientemente si los gobiernos se concentraran en actuar como catalizadores de la inversión del sector privado.


Grandes complejidades obstaculizan los grandes proyectos

Hemos visto una serie de proyectos de vital importancia y transfronterizos retrasados mientras que los administradores de proyecto, inversionistas, desarrolladores y propietarios lidian con la complejidad masiva de mover los proyectos de mayor envergadura desde la fase de proyecto al terreno y hacia la línea de meta. Algunos proyectos son incosteables y luchan por asegurar el financiamiento adecuado. Otros están atascados en la burocracia y aprobaciones. Dado que muchos de los administradores proyecto más experimentados, están a punto de jubilar, esperamos que la competencia por los talentos calificados continúe siendo una tendencia.


Equilibrio entre necesidad y oportunidad

Cada vez más países están comenzando a elaborar y aplicar planes nacionales de infraestructura destinados a “despolitizar” la toma de decisiones de infraestructura, la creación de una visión a largo plazo y mejorar el clima de inversión. Sin embargo, el desafío es que muchos de estos planes tienden a establecer un valor desproporcionado en la infraestructura económica versus la infraestructura social. Sí, la infraestructura económica puede ofrecer un nuevo impulso necesario para las economías nacionales y locales. Pero, en el largo plazo también se necesita infraestructura social. Aquellas zonas con poblaciones que envejecen rápidamente también querrán centrarse en asegurar que se invierta en la infraestructura social adecuada para apoyar a un grupo demográfico que seguramente tendrá que luchar para pagar los servicios que finalmente necesitarán. ¿Cómo deberían los gobiernos y planificadores de infraestructura equilibrar el beneficio económico con la necesidad social dados los recursos financieros limitados? Se requerirá un consenso que reúna los imperativos económicos y sociales, así como las metodologías más eficientes para la evaluación de esos beneficios.


Mejor rendimiento de los activos

Mientras los gobiernos buscan mejorar los servicios públicos, muchos están empezando a comparar el desempeño de los servicios públicos con mejores prácticas y explorando estructuras alternativas de entrega y propiedad. Como primer paso, muchos servicios públicos en el mundo están efectuando un proceso de transformación del negocio, buscando evolucionar su forma de operar y prestar mayor atención a la mejora de la eficiencia de los activos. Esto puede implicar la introducción de operadores privados y el aprovechamiento de los modelos comerciales con el fin de mejorar el desempeño y la experiencia del cliente. Los gobiernos también están interesados en la privatización de los activos por razones financieras: en parte porque la privatización significa que la inversión futura se puede mover fuera de los libros públicos; y porque los rendimientos procedentes de la venta de activos pueden ser reinvertidos en el desarrollo de nuevas infraestructuras. A pesar de que esperamos ver un aumento en las ventas de activos a nivel mundial, es evidente que el flujo de transacciones puede estar siempre restringido en situaciones donde la privatización y reestructuración de los activos del gobierno sigue siendo un tema cargado políticamente. El éxito requerirá que políticos, reguladores y el sector privado trabajen juntos para garantizar que los acuerdos y la regulación estén adecuadamente estructurados.


La escasez de recursos favorece la inversión

Los gobiernos quieren mejorar su energía, fuentes hídricas y la seguridad de los recursos. Muchos reconocen que la escasez de estos elementos perjudicará el crecimiento y, probablemente, conducirá a un conflicto político importante en el futuro. Los proyectos hídricos no son impulsados por el precio, pero la escasez se ha vuelto preocupante en muchos mercados, lo que ha impulsado una mayor inversión en plantas de desalinización, tratamiento de aguas, aguas residuales y de los activos de distribución de agua. La eficiencia hídrica también se ha convertido en un objetivo relevante para los activos de infraestructura. El desarrollo de infraestructura nueva y más eficiente será clave para reducir el impacto de la escasez de recursos, pero más valiosa sería la eliminación de los subsidios hídricos y energéticos, que dirigirán la conservación y una mejor alineación de los costos e ingresos para el ciclo de vida del activo.


Se globalizan los participantes del mercado de la infraestructura

Mientras más infraestructura se localiza debido a su naturaleza también se está convirtiendo en un juego global en el que los inversionistas, operadores y desarrolladores trascienden sus fronteras nacionales para aprovechar las nuevas y emergentes oportunidades. Muchos inversionistas están dirigiendo sus miradas hacia los mercados emergentes en busca de oportunidades de inversión que les puedan ofrecer expectativas de rentabilidad ajustadas al riesgo más atractivas. La última década también ha visto el surgimiento de “desarrolladores globales” que han desplegado con éxito el capital y los recursos en docenas de proyectos fuera de su país de origen. Pero es el surgimiento de organizaciones de operaciones globales o “concesionarios” que se ha vuelto más visible con operadores especialistas en aeropuertos, ferrocarriles, agua, puertos y viales, así como también generadores y distribuidores de energía dispuestos a competir por las licitaciones en mercados consolidados y emergentes. Los proveedores deben considerar los riesgos y las oportunidades de los mercados en los que esperan operar.


Las ciudades agudizan su enfoque en la movilidad urbana

Mientras que en la mayoría de los países las zonas urbanas aún son el crisol de crecimiento y desarrollo económico, el debate de la agenda de infraestructura de la ciudad se ha centrado de forma más clara en el tema de movilidad urbana, la cual no solo permite un flujo libre de bienes, capitales y personas dentro de las ciudades, también proporciona un medio para que los pobres en zonas urbanas accedan a puestos de trabajo en el mundo, a servicios sociales y oportunidades de educación. Sacar de la pobreza a la población pobre, lleva a aumentar los ingresos tributarios y las ciudades se vuelven más productivas y los proyectos de movilidad urbana, generalmente, entregan una gran cantidad de beneficios sociales y económicos más allá de la productividad y valores de la tierra que forman la base de la mayoría de los análisis costo/ beneficio. El desafío es adoptar una metodología de evaluación que capture todos estos beneficios.


Fuente: KPMG.
Abril 2015
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