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LAS NUBES “HÍBRIDAS”
Una combinación para sacar lo mejor de dos mundos

Las nubes “híbridas” (o público-privadas) se hacen cada vez más comunes en los ambientes corporativos. La razón es simple: aprovechar todos los beneficios de los “Cloud” públicos (escalabilidad, disponibilidad on-demand y facilidad de uso) sin abandonar la predictibilidad y seguridad de las nubes privadas. En este artículo, revisamos esta creciente tendencia en los departamentos de TI de las empresas medianas y grandes de nuestro país.

S e le llama nube “híbrida” a ese modelo de despliegue de recursos computacionales que combina el uso de nubes “públicas” (servicios de Cloud Computing ofrecidos por diversos proveedores) y “privadas” (instaladas en los data centers propios de la organización) para desarrollar diversos procesos computacionales. Por ejemplo, una empresa minorista puede recurrir a un Cloud público para enfrentar aumentos de demanda en ciertas temporadas, y mantener ciertas aplicaciones heredadas en su nube privada.

Al respecto, Jonathan Namuncura, Analista de Software de IDC, afirma que los ambientes híbridos están tomando fuerza principalmente en workloads o soluciones de IoT, Almacenamiento y Servidores. “Las empresas buscan compatibilizar sus inversiones en hardware en conjunto con el consumo de IaaS a través de proveedores locales e internacionales”, explica.

El profesional agrega que, según los resultados del estudio “Nivel de Adopción de Cloud en Chile 2017” realizado por la misma firma de análisis, los principales movilizadores de la inversión en Cloud para las grandes compañías del país son mejorar la productividad del área TI y tener acceso a nuevas funcionalidades de forma más rápida. “En términos generales, los CIOs perciben los beneficios de la nube y están avanzando en sus procesos de migración”, sostiene.

Por su parte, Juan Ernesto Landaeta, Gerente Corporativo de Servicios de Data Center y Cloud de Sonda, indica que existe una gran corriente mundial a migrar servicios dedicados hacia el Cloud y Chile no se queda atrás en esta tendencia. “De este modo, las diferentes áreas del negocio de las empresas van abordando iniciativas de servicios o aplicativos especializados que son entregados casi exclusivamente desde la nube pública, lo que deja a las organizaciones de TI con un variado ecosistema de proveedores y ambientes que se deben integrar”, asegura. “Por ello, la nube híbrida debe formar parte de la arquitectura de sistemas de cualquier empresa que pretenda existir en los próximos cinco años”.

Jonathan Namuncura, IDC.
Juan Ernesto Landaeta, Sonda.

Según el ejecutivo, algunos “early adopters” decidieron invertir en la nube para probar conceptos de agilidad y nuevos servicios, introducir proyectos acotados, cumplir con requerimientos de Disaster Recovery, o simplemente para comprobar su adaptabilidad al modelo elástico que apoya la variabilidad y estacionalidad en el desempeño de sus negocios. “Sin embargo, una de las principales razones por la cual esta experimentación con nubes híbridas está ganando cada vez más seguidores, es por el hecho que permite aprovechar lo mejor de cada ambiente (privado-público) y la mejor oferta de cada proveedor, manteniendo así el control del repositorio de los datos en manos de la empresa y reduciendo la sensación de dependencia (vendor lock-in)”, agrega.


La evolución de la nube

En este escenario, Namuncura cree que los crecimientos en la adopción de Cloud híbrido generan oportunidades no solo para los proveedores de nube pública, sino también a cualquier otra oferta complementaria. “Lo importante para cualquier proveedor es generar escenarios flexibles, donde puedan convivir distintas tecnologías”, advierte.

Al respecto, Landaeta sostiene que “la adopción acelerada de la nube ha generado en los principales proveedores de nube pública toda clase de alianzas y aceptación de estándares que permitan a los clientes aumentar la sensación de control sobre sus ambientes, incluyendo la seguridad y confidencialidad de los datos, la administración y renovación del hardware, la continuidad del negocio ante desastres, pero sobre todo la flexibilidad para migrar grandes volú- menes de datos entre sus servicios”.

Sobre este punto, el ejecutivo de Sonda recalca que esto, junto a las necesidades locales de disponibilidad de los datos bajo la supervisión de entidades gubernamentales y la velocidad de respuesta de los aplicativos, ha obligado a rediseñar el mapa de “nodos” o “zonas/ regiones” desde donde se proveen estos servicios, buscando estar cada vez más cerca del usuario final. “Claro ejemplo de esto es el incremento de zonas de AWS y Azure en 2018 o la instalación planeada por Google de un cable privado de fibra óptica que unirá en 2019 a Chile con EE.UU.”, explica.


Evitando el caos

Sin embargo, este aumento en las adopciones de nubes híbridas ha generado en las organizaciones de TI el incremento de la complejidad en la administración del ecosistema de múltiples ambientes, en múltiples ubicaciones y con múltiples proveedores. “El constante cambio en la oferta hace que cada proveedor tenga mejores opciones de servicios, aplicaciones y precios con una alta variación y competencia. Es así como nace el concepto de Administración Multicloud, con herramientas tipo CMP (cloud management platform) o CSB (cloud services broker) que permiten visualizar y modificar los parámetros de funcionamiento de los diferentes proveedores de servicios en la nube en una consola común, optimizando así los recursos y el costo para la organización”, aclara Landaeta.

Por esta razón, recomienda que una buena estrategia de nube híbrida contemple la administración MultiCloud como elemento clave e integral en la estrategia de TI de la empresa. “De esa manera, podrán ser capaces de aprovechar las capacidades tecnológicas de los líderes de servicio en las nubes públicas que mejor se adapten a su ambiente y soluciones”, añade.

De modo similar, Namuncura, de IDC, ve oportunidades en la presentación de servicios de administración de nubes, más allá de las soluciones tecnológicas. “Con el tiempo, las compañías deberán hacerse cargo de gestionar los distintos recursos contratados, y para esto será fundamental la participación de un tercero que pueda asesorar el consumo, en función de las necesidades de la organización”, indica.

En estos casos, un canal especializado puede surgir como un partner, un aliado tecnológico que ofrezca a sus clientes la mejor solución para sus requerimientos, no solo de nubes privadas y públicas, sino también de administración de las mismas.

Marzo 2018
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